Son las biólogas Sandra Díaz y Bibiana Vilá, la bioquímica
Raquel Chan, la psicóloga Dévora Kestel, y la climatóloga Carolina Vera.
Infobae las entrevistó para hablar sobre cómo trabajan para mejorar el mundo.
El planeta Tierra sufre hoy problemas dramáticos que
comprometen el futuro: pérdida de especies de plantas, animales, lenguas y
culturas, mayor frecuencia de desastres climáticos extremos, dificultades en la
provisión y en el acceso a los alimentos, y discriminación con las personas que
sufren enfermedades. Cinco argentinas que se han formado en universidades
públicas del país han realizado descubrimientos científicos y han puesto en
marcha proyectos con impacto mundial que podrían ayudar a afrontar los grandes
desafíos de la humanidad.
A quién seguir en 2019: Sandra Díaz
Desde niña, Sandra Díaz disfruta al entender a las plantas.
Cuando se recibió de bióloga en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), sabía
que quería dedicarse a la investigación, y amplió su foco a todas las especies
del planeta, a los ecosistemas en los que viven, y a las interacciones en los
diferentes climas. En 2007, formó parte del Grupo Intergubernamental de
Expertos sobre el Cambio Climático que ganó el Premio Nobel de la Paz.
Recientemente, la prestigiosa revista Nature destacó a Díaz
como una de las científicas que hay que seguir en 2019. Con un equipo de 150
personas, la doctora lideró la realización del informe de la Plataforma
Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por su
nombre en inglés), que le dirá a más de 100 gobiernos del mundo cuál es el
estado actual de la biodiversidad después de revisar las evidencias científicas
disponibles. Servirá para que los responsables políticos tomen decisiones.
"Será el primer informe intergubernamental sobre el
estado de los ecosistemas del mundo y qué significa para la vida de las
personas hoy", contó Díaz a Infobae. Tiene un enfoque interdisciplinario:
en el equipo, participan ecólogos, economistas, ciencias sociales, y ciencias
políticas. "Otro aspecto novedoso del informe es que incorpora información
de los conocimientos locales, aportado por comunidades indígenas y por
comunidades de campesinos", subrayó. Hasta ahora, las políticas públicas
sobre ecosistemas han sido dominadas por los paradigmas de las ciencias naturales
y económicas.
Aun con su trabajo global, Díaz no pierde su interés por el
ambiente más cercano. Es investigadora superior en el Instituto
Multidisciplinario de Biología Vegetal, que depende del Conicet y la UNC, y
hace diferentes estudios como indagar sobre las percepciones de la
biodiversidad en comunidades de Córdoba. Sobre la situación de las mujeres en
las ciencias dijo: "Por décadas, las mujeres tuvieron un rol de apoyo y en
bambalinas. Hoy el rol de las mujeres está más visibilizado. Tenemos que ir a
la vanguardia del pensamiento original".
Cuidado de las vicuñas con impacto económico y social:
Bibiana Vilá
Otra científica argentina que integra la Plataforma IPBES es
la bióloga Bibiana Vilá, quien se formó en la Facultad de Ciencias Exactas y
Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tras graduarse, Vilá se fue
como mochilera al Norte argentino, Bolivia y Perú, y quedó conmovida con las
culturas locales. Como investigadora del Conicet, investigó la biología de la
reproducción de las vicuñas. Hizo descubrimientos, publicó sus trabajos, y les
mejoró tanto la vida a las vicuñas como a las comunidades humanas que viven
cerca.
Con su equipo que está integrado por Yanina Arzamendia y
otros investigadores, Vilá recuperó, revalorizó y adaptó el "Chaku"
-que era el modo de manejar a los animales que tenían las comunidades hace más
de 500 años- a las modernas prácticas de bienestar animal. Esa adaptación
permitió que los pobladores pudieran obtener la valiosa fibra de las vicuñas
con la esquila, sin matar ni dañar a los animales. "Hoy donde hay chakus,
no hay caza furtiva porque los propios pobladores cuidan a las vicuñas, que
ahora tienen más espacio y aumentan sus poblaciones. La fibra obtenida de cada
vicuña queda en las cooperativas o las comunidades, siempre en manos del
poblador local", comentó la doctora Vilá a Infobae. En 2014, la bióloga
ganó el Premio Midori, otorgado por la Convención de Diversidad Biológica de
Naciones Unidas y la Fundación AEON de Japón.
La mujer que impulsó el primer trigo transgénico del mundo:
Raquel Chan
En la provincia de Santa Fe, Raquel Chan empezó en 1994 a
estudiar los mecanismos de defensa que despliegan las plantas ante factores
adversos, como los cambios de temperatura o el ataque de plagas. Un mecanismo
es el cierre de sus poros, por el cual se evita la transpiración en momentos de
falta de agua. Pero eso afecta lamentablemente también la fotosíntesis. Para
los productores agropecuarios es un problema: porque le bajan los rindes de los
cultivos.
Después de años de hacer investigación, la doctora Chan, que
trabaja en la Universidad Nacional del Litoral, identificó mecanismos
moleculares en el girasol que le ayudan a ser más resistentes a la sequía. Con
su equipo, desarrolló las primeras variantes de soja y trigo que son resistentes
a la sequía en el mundo. Para el caso de la soja, utilizó a la bacteria
Agrobacterium, que permitió al grupo de científicos introducir genes del
girasol dentro de la planta. Para el trigo, usó la técnica biolística, por la
cual el equipo de Chan propulsó los genes de interés dentro de las células de
trigo.
A través de la asociación entre el Conicet y la empresa
privada Bioceres, el conocimiento aportado por el equipo de Chan hoy puede
tener un impacto social y económico mundial. "Ya se hicieron todos los
estudios sobre las plantas de soja y de trigo con genes del girasol",
contó Chan a Infobae. El rinde de las plantas resistentes a la sequía es mayor
si se las compara con las plantas no transgénicas, según publicaron
recientemente en la revista Journal of Experimental Botany. También son seguras
para consumo animal y humano.
El trigo H4HB4 y la soja H4HB4 (sus nombres técnicos) ya
fueron aprobadas por el SENASA y la CONABIA, que son los organismos públicos
que se ocupan de la seguridad alimentaria y de los cultivos producidos por
biotecnología respectivamente. "El gen que se le agrega al trigo o a la
soja proviene del girasol que ya era consumida sin problemas", afirmó la
investigadora. En realidad, Chan se ocupó de realizar "evolución
asistida": le dio la herramienta del girasol a otras plantas que no la
tenían para resistir a la sequía.
Cuidar el clima con participación ciudadana: Carolina Vera
El pronóstico para las próximas semanas en la ciudad o el
impacto de fenómenos extremos, como sequías e inundaciones, en el mundo viene
preocupando a Carolina Vera desde hace décadas. Es directora del Instituto
Franco-Argentino de Estudios del Clima y sus impactos, profesora de la Facultad
de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigadora principal del
Conicet. Desde 2015, es vicepresidente del grupo de trabajo del Panel Intergubernamental
de Cambio Climático (IPCC) que se dedica monitorear cambios en los gases de
efecto invernadero y aerosoles en la atmósfera; los cambios observados en las
temperaturas del aire, la tierra y el mar, la lluvia, los glaciares y las capas
de hielo, los océanos y el nivel del mar, entre otras cuestiones del planeta.
Recientemente, Vera publicó un artículo en la revista Nature
en el que reconoce el valor del conocimiento de la gente que vive en la cuenca
del Río Matanza, en el Conurbano. Hizo investigaciones en las que las personas
de esa zona colaboraron para comprender mejor el pasado y el futuro de las
lluvias. Escucha a los productores agropecuarios y acepta trabajar con
antropólogos para evaluar mejor los riesgos de los desastres y la vulnerabilidad
social. ¿El beneficio? Aportar pronósticos más tempranos para que desde los
gobernantes hasta los ciudadanos en general puedan tomar medidas a tiempo para
protegerse, cuidar las instalaciones, y el ambiente.
Contra la discriminación de los pacientes mentales: Dévora
Kestel
Desde hace dos meses atrás, Dévora Kestel es la primera
mujer en ocuparse de la salud mental y abuso de sustancias dentro de la
Organización Mundial de la Salud, en Suiza. Es psicóloga egresada de la
Universidad Nacional de La Plata, y ganó el cargo en la OMS por concurso, después
de trabajar décadas para hacer que el mundo escuche e integre a las personas
con padecimientos mentales, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la
depresión, que producen más de un tercio de la discapacidad total en Américas.
Sin embargo, sólo el 2% del presupuesto de salud de los países se destina a la
prevención y el tratamiento de estos trastornos.
En diálogo por teléfono con , Kestel contó sus planes de
trabajar para derribar la estigmatización de las personas con trastornos
mentales y las tasas de suicidios en el mundo. "Por décadas, se pensó que
los pacientes eran locos que había que encerrar en los manicomios. Hoy se sigue
usando a los trastornos mentales como insultos. Sin embargo, se debería pensar
que los problemas de salud mental puede afectar a todos. Desde la niñez, se
debería hablar más sobre estos temas para que cada uno pueda acudir a tiempo a
la asistencia médica y no discriminar a los pacientes. El mundo necesita más
tolerancia a la diversidad".
Cuando se recibió como psicóloga, visitó a los pacientes del
Hospital Alejandro Korn de la localidad de Melchor Romero, en el partido de La
Plata. Aún recuerda las condiciones de abandono y pobreza que sufrían los
pacientes en ese momento. Cuando viajó a otros países, como Italia, pudo observar
que había otras formas de atender la salud mental, y se comprometió con el
trabajo por los derechos humanos de los pacientes. Trabajó en Kosovo y en
Albania para crear equipos de atención en salud mental, que contemplaron la
complejidad de los problemas. "Me metí en el tema para que cambie una
injusticia de base hacia las personas con padecimientos mentales. Honestamente,
¿por qué una persona que está sufriendo un padecimiento tiene también que
soportar hostigamiento y castigo por parte de la sociedad?".
Fuente: Diario Infobae - Ver más sobre Ciencia