Sin el esquema completo, la protección a largo plazo no es
suficiente, advirtieron especialistas de 12 instituciones médicas y
científicas. Se aplica a los 11 años.
Existe una vacuna que previene el 80% de los casos de cáncer
de cuello de útero -enfermedad que provoca entre 5 y 6 muertes por día en el
país- y otros tumores que afectan a mujeres y hombres (cabeza y cuello, ano,
pene, vagina). No sólo existe, sino que es gratuita y obligatoria al cumplir 11
años. Sin embargo, casi la mitad no cuenta con la segunda dosis, por lo que no
están adecuadamente protegidos. Doce instituciones médicas y científicas se
unieron para crear conciencia sobre la importancia de la vacunación contra el
VPH para disminuir la circulación del virus y la incidencia de estos cánceres.
La vacuna se incorporó al calendario nacional en 2011 para
las nenas y en 2017 para los varones. Es decir, que las chicas que cumplan
entre 11 y 19 años en el transcurso de 2019 y que no se hayan aplicado las dos
dosis deben iniciar el esquema o completarlo; al igual que los varones de 11 a
13.
“Cuando uno pone una vacuna en el calendario comienza una
historia, que termina cuando los chicos están adecuadamente vacunados. Tenemos
mucho trabajo por hacer. Hoy casi 50% de los chicos no tienen la segunda dosis
aplicada. Nuestra tarea diaria como pediatras es trabajar, convencer, marcar la
importancia de la vacunación y que las familias entiendan que las vacunas se
tienen que dar en tiempo y forma”, afirmó Angela Gentile, jefa del departamento
de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, durante el
lanzamiento de la iniciativa VPH no miremos para otro lado.
Gentile, también integrante del comité nacional de
infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), precisó que la tasa
de cobertura de la primera dosis es del 83% y de la segunda -que se debe
aplicar con un intervalo mínimo de seis meses- se ubica entre el 40% y el 50%.
“Tenemos que trabajar para elevar las coberturas. Sin la
segunda dosis la protección a largo plazo no es suficiente”, advirtió a su
turno Carla Vizzotti, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y
Epidemiología (SAVE). Coincidió Leandro Cahn, director ejecutivo de la
Fundación Huésped: “La falta de cobertura completa es un llamado de atención
fuerte. Tenemos que garantizar la sostenibilidad de la accesibilidad y ser
capaces de mejorar la cobertura para disminuir la circulación del virus”.
También subrayó la importancia de la implementación de la ley de Educación Sexual
Integral.
Otro de los datos salientes de la presentación lo aportó
María Alejandra Picconi, jefa del servicio de Virus Oncogénicos del Laboratorio
Nacional y Regional de Referencia para Papilomavirus del Instituto Nacional de
Enfermedades Infecciosas-ANLIS Malbrán, al ofrecer resultados del primer
estudio que aporta datos de monitoreo biológico post-implementación de la
vacuna en Argentina. Hasta ahora, solo se contaba con datos de Australia y de
algunos países del hemisferio norte.
El trabajo se realizó en dos etapas: en la primera
(2014-2015) se reclutó a casi mil chicas de 15 a 16 años no vacunadas que
realizaron consultas en servicios de adolescencia de tres hospitales porteños
(Argerich, Durand, Rivadavia), el Evita Pueblo de Berazategui, el Hospital
Madariaga de Posadas (Misiones) y centros de salud de Santiago del Estero. Esas
muestras fueron comparadas con las tomadas en el segundo período (2017-2018) en
jóvenes de 15 a 17 años vacunadas contra el VPH. “Observamos una marcada reducción
de los genotipos de VPH 16 y 18, que son los incluidos en la fórmula vacunal y
que son los responsables de la mayoría de los cánceres de cuello uterino en
todo el mundo. La efectividad de la vacuna fue del 94%. Y además observamos una
reducción en algunos otros genotipos no incluidos como el 31, el 33 y el 45, lo
que estaría indicando una posible protección cruzada”, precisó Picconi.
Esa información, según Vizzotti, es clave “para sostener la
estrategia de sanitaria y para que la población sepa que la vacuna tiene
impacto”.
La vacuna contra el VPH está entre las que más sufre el peso
de los mitos vinculados a su seguridad. Pablo Bonvehí, coordinador de la
comisión de vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología, se encargó de
desterrarlos. Para eso, hizo alusión a la revisión sistemática realizada por un
grupo asesor en seguridad de vacunas de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) que, en 2017, con 300 millones de dosis distribuidas en todo el mundo,
concluyó que es segura.
“Es frecuente que la aplicación de esta vacuna y otras
-sobre todo en adolescentes- genere ansiedad, estrés, por lo que en la mayoría
de los vacunatorios se toman medidas para evitar cuadros de desvanecimiento
asociados al estrés que genera. Lo que más se ve en la práctica y está
reportado en estudios es, en algunos casos, dolor o molestia en el lugar de
aplicación”, apuntó Bonvehí y aclaró que “no hubo eventos adversos serios que
se hayan podido demostrar”.
Matías Chacón, presidente de la Asociación Argentina de
Oncología Clínica, precisó que en Argentina, de acuerdo al informe Globocan
2018 del Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), el año
pasado se produjeron 4.200 casos de cáncer de cuello de útero. Y enfatizó que
el virus “está vinculado al desarrollo de otro tipo de tumores, como de
orofaringe, pene, vulva, ano, cuyo volumen general, en conjunto, es similar en
números absolutos a la cantidad de casos de cáncer de cuello uterino”. No
obstante, aclaró que en relación a esos otros tumores todavía faltan datos
acerca del impacto de la vacunación en la disminución del riesgo de
desarrollarlos.
El VPH es el virus de transmisión sexual más frecuente. Se
estima que 8 de cada 10 personas toman contacto con él en algún momento de sus
vidas. En la mayoría, el propio sistema de defensas lo elimina. No obstante, en
quienes desarrollan infección persistente puede provocar lesiones precancerosas,
que en el caso del cáncer de cuello de útero, detectadas en forma oportuna a
través del papanicolau (PAP) y/o el test de VPH pueden ser tratadas para evitar
el desarrollo del cáncer. En otros tipos de tumores, para los que no existen
ese tipo de estudios de tamizaje, la enfermedad se suele detectar en etapas
avanzadas.
Laura Fleider, médica del servicio de ginecología del
Hospital de Clínicas, resaltó la efectividad de la vacuna para prevenir las
lesiones previas al cáncer “que requieren cirugías que muchas veces comprometen
la fertilidad de las mujeres” y el 99% de las verrugas genitales, que se
presentan en ambos sexos, son muy contagiosas y dolorosas.
Más allá de la estrategia sanitaria de la Secretaría de
Salud -que incluye también a personas que conviven con el VIH y trasplantados
hasta los 26 años-, los especialistas remarcaron
los beneficios de la indicación individual, especialmente en personas que ya
hayan tenido lesiones o verrugas causadas por el virus. “El momento ideal para
vacunarse es antes del inicio de las relaciones sexuales, pero esto de ninguna
manera implica que pasada esa edad (los 11, según el calendario nacional) no
sea estratégicamente bueno dar la vacuna. En una situación ideal, cuanto antes
mejor. Pero estimulamos la vacunación pasada esa edad”, afirmó la infectóloga
Florencia Cahn, de la Fundación Vacunar, SAVE y SADI. “Pasados los 14 años el
esquema siempre tiene que ser de tres dosis”, recordó.
En la presentación de la campaña “No miremos para otro lado”
también expusieron representantes de la Asociación Civil Sostén, la Asociación
Argentina de Microbiología (AAM), la Fundación para la investigación, docencia
y prevención del cáncer (FUCA), la Fundación Helios Salud y la Sociedad
Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP), que avalan la iniciativa.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Vacunación