Con el aplauso de más de un centenar de delegaciones en el
auditorio del Palacio de las Naciones de Ginebra, la Argentina se sumó ayer a
la aún reducida lista de países que lograron eliminar la transmisión local de
paludismo, o malaria, una infección parasitaria que se contrae por la picadura
de mosquitos Anopheles infectados.
"Mientras incorporamos nuevas herramientas (como la
primera vacuna antipalúdica lanzada el año pasado en África), también estamos
trabajando en aprovechar mejor las que están disponibles a través de la
iniciativa Alta Carga, Alto Impacto para reforzar el avance contra la
malaria", dijo pasadas las 7 (hora argentina) el director general de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante el
discurso inaugural de la 72» Asamblea Mundial de la Salud.
Y agregó: "El año pasado, Uzbekistán y Paraguay
recibieron la certificación como países libres de malaria. Y en esta asamblea
se les unirán la Argentina y Argelia. Felicitaciones a ambos países".
En esta edición de la asamblea mundial de la OMS, además se
anunciará que el país se incorpora al consejo directivo. Con esto, la Argentina
participará en la mesa de toma de decisiones sobre políticas de rectoría en
salud pública global.
La OMS certifica la eliminación de una enfermedad o una
infección cuando las autoridades sanitarias nacionales pueden acreditar la
ausencia de nuevos casos autóctonos de manera sostenida durante varios años
seguidos.
En el caso del paludismo, no debe haber transmisión local de
ninguna de las cuatro especies del parásito Plasmodium causantes de enfermedad
(P. vivax, P. falciparum, P. malariae y P. ovale) durante por lo menos los tres
últimos años.
Además, el país tiene que poder acreditar ante el organismo
multilateral la existencia de un programa de vigilancia y respuesta sanitaria
para prevenir la reaparición de casos autóctonos a través de la llegada de
turistas o viajeros enfermos que pudieran causar un foco infeccioso.
Según informó la Secretaría de Salud de la Nación, en todo
el territorio argentino no se detectan casos autóctonos de paludismo desde hace
ocho años. Luego de los brotes de 2007 en Misiones y 2010 en Salta, en los que
hubo 73 afectados, no se volvieron a documentar casos que no fueran pacientes
que contrajeron la infección durante un viaje a un país endémico o a una zona
de riesgo.
El año pasado, se confirmaron 23 casos importados de
malaria, de acuerdo con el sistema nacional de vigilancia epidemiológica. Desde
la cartera sanitaria precisaron que la mayoría (19) los notificaron la ciudad y
la provincia de Buenos Aires, además de Mendoza, Santa Fe y Córdoba. Eran
viajeros que llegaron de Venezuela, Nigeria, Perú, Tanzania, Camerún y
Mozambique.
"Los últimos casos importados se detectaron en Buenos
Aires en población migrante que se encuentra en el país por motivos laborales.
Los flujos migratorios son dinámicos, lo que incide en la vulnerabilidad del
país", detalla el diagnóstico de situación incluido en el documento con el
Plan de Prevención del Restablecimiento del Paludismo en la Argentina.
Meta posible
"Mientras que la erradicación total es un logro poco
frecuente, la eliminación es una meta relativamente posible en este momento
para muchas enfermedades", aclara la OMS en el Informe de Resultados 2018,
que difundió ayer.
En diálogo con LA NACION desde Ginebra, el secretario de
Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, explicó que el proceso de certificación
de parte de la OMS demandó casi un año e incluyó una evaluación externa.
"Hubo que reentrenar a las direcciones de epidemiología
y el personal técnico de los laboratorios del país en la Administración
Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis) y las provincias porque
cuando desaparece una condición se pierde destreza en el diagnóstico y el
reconocimiento de los síntomas", explicó el funcionario nacional.
La misión de acreditación de la OMS hizo su propia
evaluación, que incluyó la visita a los centros de atención de salud primaria y
laboratorios de Salta, Misiones y Jujuy, donde se registraron los últimos
afectados y son las provincias con alta vulnerabilidad por la importación de
casos y alta receptividad por la presencia del mosquito vector de Plasmodium.
También ese organismo multilateral evaluó la capacidad del laboratorio nacional
de referencia para malaria de la Anlis Dr. Carlos Malbrán.
"Todas las provincias colaboraron y se pusieron a
disposición para poder pasar el proceso de evaluación y lograr esta
certificación", indicó Rubinstein.
Mañana, el país recibirá el diploma que acredita la
certificación en un acto al que concurrirá Miriam Burgos, subsecretaria de
Prevención y Control de Enfermedades Comunicables e Inmunoprevenibles de la
cartera sanitaria nacional.
"Hemos conseguido la certificación y lo celebramos,
pero lejos de bajar los brazos seguiremos fortaleciendo el trabajo porque
sabemos que el desafío continúa y lo seguimos asumiendo", afirmó Burgos un
comunicado.
Una infección muy frecuente en el mundo
El paludismo sigue siendo una enfermedad muy frecuente en el
mundo, con unos 216 millones de casos, según estima la Organización Mundial de
la Salud. Con la incorporación de la Argentina y Argelia en la lista de
territorios libres de paludismo, son 38 los países en el mundo que alcanzaron
la certificación de eliminación de la transmisión local de la enfermedad.
En general, el paludismo o malaria comparte las medidas de
prevención con otras enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue,
la fiebre amarilla, el zika y la fiebre chikungunya, cuando se viaja a alguna
zona donde circula la enfermedad en la región, África o Asia. Incluyen el uso
del repelente y prendas que cubran las piernas y los brazos. Pero también las
autoridades sanitarias aconsejan consultar al médico antes de viajar para
recibir tratamientos preventivos. Los síntomas también son comunes con las
otras infecciones vectoriales, lo que dificulta su diferenciación sin un
estudio de laboratorio: fiebre, escalofrío, sudoración y malestar generalizado.
La detección temprana y el tratamiento de las personas
infectadas que pudieran llegar al territorio (casos importados) son claves para
mantener esta nueva condición alcanzada por la Argentina.
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre OMS/OPS