Muestra las cifras anuales adquiridas entre 2016 y 2019. En
algunos casos hubo caídas significativas. El Gobierno asegura que “la cobertura
está garantizada” y que “es un tema muy sensible como para politizarlo”.
Argentina cuenta con uno de los calendarios nacionales de
vacunación más completos a nivel mundial: 20 vacunas gratuitas y obligatorias
para diferentes etapas de la vida. Pero el complejo engranaje que debe ponerse
en marcha para que lleguen a cada niño, niña o adulto que tienen que
aplicárselas experimenta fallas desde hace más de un año, como faltantes y
distribución irregular, según vienen alertando ministros de salud provinciales,
vacunadores, sociedades científicas y hasta la Defensoría del Pueblo de la
Nación. Desde la Secretaría de Salud subrayan sistemáticamente que el
presupuesto está garantizado, más allá de que han reconocido problemas con el
suministro de la antimenigocócica y situaciones puntuales, pero ahora un
documento oficial pone en números la caída registrada entre 2017 y 2018 en la
compra de dosis de varias más, incluidas las que protegen contra hepatitis A, B
y varicela (pediátricas) y la triple bacteriana acelular, entre otras.
“En el año 2018 se dieron situaciones de carácter temporario
respecto de algunas vacunas. El caso más significativo fue el de la vacuna
antimeningocócica”, reconoce la Secretaría de Salud en un documento de
respuesta a la Comisión de Salud y Acción Social de la Cámara de Diputados, que
en marzo había realizado un pedido de informes ante la denuncia por faltantes.
“Las demás vacunas que han presentado demoras en la provisión se han ido
restableciendo, como es el caso de VPH, DTPa y varicela -continúa el texto-. Se
estima que sobre el segundo semestre del año se regularizará la entrega de
dosis de la mayoría de las vacunas.”
El secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, dijo este lunes a
Clarín que "la totalidad de las vacunas está garantizada y el tema de la
antimenigocócica estimamos que se resolverá en las próximas semanas". ¿Por
qué en algunos casos se compraron menos vacunas en 2018?, le preguntó este
diario. "Hay dos motivos: sobrantes de stock del año anterior que
requieren comprar menos en el período siguiente y un corrimiento de los plazos
de compra por el impacto de la devaluación". Y aseguró que al día de hoy
"ya está normalizado".
Para el diputado nacional Pablo Yedlin (PJ), vicepresidente
de la Comisión de Salud, impulsor de la nueva ley de vacunación sancionada el
año pasado e integrante de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), lo
más interesante del documento es la tabla que muestra la cantidad de dosis
anuales adquiridas entre 2016 y 2019 (de este año se incluyen hasta el 20/5).
“A confesión de partes, relevo de pruebas”, dice en diálogo con Clarín.
“La tabla muestra que claramente compran vacunas de menos.
En Argentina nacen 700.000 chicos al año. En 2018, compraron 400.000 de
hepatitis A, que requiere una dosis al año. Es decir que quedaron 300.000
chicos sin vacunar. Nosotros en hepatitis A teníamos coberturas muy buenas. Y
si cruzás esto con datos de cobertura, ves que en 2018 bajó. ¿Es solamente por
esto? No, puede haber otros problemas. Pero el primer hecho para que no baje es
contar con las vacunas”, enfatiza.
Para Rubinstein, "el de las vacunas es un tema muy
sensible como para politizarlo y meterlo en la campaña. Lo importante es para
la que nosotros denominamos 'población blanco' la provisión de la vacuna está
garantizada.
Para una población objetivo de alrededor de 700.000 niños y
niñas, de hepatitis B pediátrica, según el documento, en 2018 se adquirieron
sólo 300.000, menos de la mitad de las dosis compradas en años anteriores. De
varicela, 550.000 el año pasado y 200.000 en 2017. También hubo caídas en la
triple bacteriana acelular (la dTpa, que protege contra difteria, tétanos y tos
convulsa), que se aplica en embarazadas y chicos y chicas de 11 años y que cayó
de 1,6 millones en 2016 a 900.000 en 2017 y a 980.000 en 2018, por lo que
algunas provincias (incluida la Ciudad de Buenos Aires) tuvieron que
interrumpir la vacunación en adolescentes para priorizar a las embarazadas. En
la pentavalente se pasó de 3,3 millones en 2016 a 1,7 millones en 2017 y
980.000 en 2018.
Sobre la vacuna contra la varicela, Rubinstein explicó que
"cambió el mecanismo de compra, que era por licitación directa y pasó a
fondo rotatorio de la OPS, lo que implicó tres meses de atraso que luego se
compensó".
Y precisó que el 80% de las vacunas son compradas a través
del fondo rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), un
mecanismo de compra conjunta entre países de la región a los laboratorios
productores para conseguir mejores precios y formas de pago.
Alerta de expertos
“La Ley dice que el Estado debe proveer las vacunas y el
informe muestra claramente que se compraron menos de las necesarias. Lo que
tiene que suceder es que el Estado regularice la provisión de vacunas. No
solamente para la cohorte, si no que tiene que comprar más para recuperar
esquemas de los chicos que se quedaron sin dosis”, señala a este diario Carla
Vizzotti, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología
(SAVE). “La gestión del programa de vacunación es muy compleja. Por eso siempre
hay que tener un trimestre de reserva en stock. Debe contar con prioridad política,
presupuesto ágil y una gestión eficiente. Lamentablemente no sucede nada de eso
en este momento”, afirma la ex responsable de la Dirección de Enfermedades
Inmunoprevenibles.
El documento enviado a la Comisión de Salud de Diputados
aclara que “las razones que motivan retrasos en la entrega de vacunas e insumos
a las jurisdicciones son multifactoriales, que van desde problemas de
producción mundial y falta de abastecimiento en el mercado internacional sobre
todo en vacunas con un único proveedor (como Menveo), demoras en el envío de
los embarques, capacidad operativa para los despachos de dosis cuando se
producen varios ingresos por dosis faltantes y se hacen envíos extraordinarios
que sumados a los regulares pueden generar falta de capacidad de almacenamiento
en las cámara provinciales, etc”.
Respecto de la vacuna
contra el meningococo, que Argentina adquiere a través del fondo
rotatorio de la OPS, desde la Secretaría de Salud sostienen que el faltante
“está relacionado con retrasos en el proceso de fabricación del laboratorio
productor”.
Desde GSK, la compañía farmacéutica que la produce, afirman
haber recibido en 2018 "una demanda inferior a lo originalmente
solicitado". Y señalan que "debido al corto tiempo de vida útil de
este tipo de productos y a las exigencias de la OPS, este remanente tuvo que
ser redirigido para proteger a poblaciones de otros países".
A través de un comunicado, el laboratorio asegura haber
recibido “una requisición inicial de 2,2 millones de unidades, las que ha
venido suministrando de acuerdo a los plazos establecidos”. Posteriormente,
continúa, recibió un requerimiento adicional, sobre el cual afirma estar
trabajando en conjunto con las autoridades sanitarias (OPS y Secretaría de
Salud) para cumplir con esa demanda.
"Jamás se compraron 3 millones, que son las necesarias
para cubrir a la población objetivo", dice Vizzotti. Las cantidades
enviadas no alcanzan para las dosis que deben recibir los bebés a los 3, 5 y 15
meses, ya que la de los 11 años se encuentra postergada desde agosto del año
pasado.
La ministra de Salud de Santa Fe, Andrea Uboldi, fue una de
las primeras en alertar sobre el envío insuficiente de la vacuna que protege
contra cuatro cepas de meningococo. “Necesitamos previsibilidad con respecto a
la entrega de vacunas, que ha sido muy irregular durante el año pasado y este.
Específicamente estamos muy preocupados por dos vacunas en la provincia de
Santa Fe. Una es la Menveo, para poder saber qué definición se va a tomar,
porque hubo una reunión en CoNaIn y nos prometieron que iba a venir una
resolución de Nación para definir cuántas dosis y a qué grupo poblacional vacunar.
Y el otro es el desfinanciamiento del Instituto Maiztegui por el tema de la
vacuna de fiebre hemorrágica argentina”, manifestó a Clarín.
La vacuna contra la fiebre hemorrágica argentina es de
aplicación obligatoria en zonas endémicas. El Instituto Maiztegui es el único
productor, pero la fabricación se encuentra suspendida por la falta de
presupuesto para reparar un equipo fundamental.
“Desde la SAVE estamos en contacto siempre con las
provincias, con los vacunadores, tenemos un mail de contacto con la población,
y recibimos muchas consultas y preocupación en relación a la falta de vacunas.
No es bueno ningún extremo: ni negarlo, ni transmitir que no hay vacunas. La
vacunación es una política de Estado, independiente de los colores partidarios,
todos deberían estar preocupados viendo cómo se soluciona el problema”,
enfatiza Vizzotti.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) fue otra de las
sociedades científicas que manifestó preocupación por la situación. En abril,
en una carta dirigida al secretario de Salud hablaban de una disponibilidad
“claramente deficitaria”. Advertían que el sostenimiento de los logros
conseguidos y el objetivo de mejorar las coberturas se veían “amenazados” por
esa situación. Y consideraban “imprescindible priorizar la resolución de la
falta de disponibilidad de vacunas frente a otras problemáticas sanitarias y
que se dé cumplimiento al Calendario Nacional de Inmunizaciones".
La Defensoría del Pueblo de la Nación también se hizo eco de
las denuncias y ese mismo mes pedía a la Secretaría de Salud “que arbitre las
medidas necesarias para dar cumplimiento en tiempo y forma al Calendario
Nacional de Vacunación 2019".
Ante las denuncias de faltantes, desde la Secretaría de
Salud insisten en que "no hay razones para alertarse ni preocuparse ya que
no hay ningún faltante crítico". Y subrayan que “no se han presentado
restricciones presupuestarias para la adquisición de vacunas”.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Vacunación