No el 1, no el 2, no el 10 sino el 20% de la población
mundial con enfermedad de Chagas vive en la Argentina, o sea, 1,5 millones de
personas. Mientras la foto general es en sí preocupante, este 30 de agosto, Día
Nacional del Chagas, un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la
Justicia (ACIJ) advirtió que desde 2015 el gasto destinado a la lucha y control
del Chagas vino siendo cada vez más bajo, al punto de reducirse un 53% entre
2018 y 2019, sin contar una importante subejecución de los recursos
disponibles.
Si bien Patricia Angeleri, directora nacional de
Epidemiología y Análisis de Situación de Salud (de la Secretaría de Gobierno de
Salud de la Nación), destacó que, de las 19 provincias con Chagas endémico, “ya
hay diez certificadas por la OMS-OPS” como libres de transmisión vectorial
domiciliaria, la prevalencia de esta enfermedad infecciosa en el país preocupa
a varias ONG, en particular por el irresuelto problema de la transmisión
“vertical” o “perinatal”, de madre a hijo, sea en la panza o en el parto. De
hecho, cada 6 horas nace en la Argentina un bebé con Chagas.
El informe de ACIJ parte de una premisa tan elemental que
sería ocioso discutirla: que en materia de salud importa tanto la gestión de
los recursos como los recursos en sí. Y por eso llaman la atención sobre dos
cuestiones que vienen observando, en base a las cifras oficiales disponibles:
una “disminución gradual de los recursos presupuestarios y la inutilización de
los fondos disponibles a ese fin”. El primer punto está ligado a un atraso del
presupuesto respecto del ritmo de la inflación, como también ocurrió con las
partidas presupuestarias del Conicet.
El documento detalla que el recorte en el Presupuesto 2019
"profundiza esta disminución en un 52,97% en términos reales, con relación
al presupuesto aprobado por Ley de Presupuesto en 2018”. En otras palabras,
mientras el presupuesto ajustado por inflación para 2018 fue de 465.735.256
pesos, el proyectado con los ajustes para 2019 es de 219.025.822 pesos.
Según ACIJ, todo esto está en línea con diversos informes
que efectuó la Auditoría General de la Nación, “resaltando múltiples falencias
en la implementación de políticas destinadas a controlar el Chagas; entre ellas
se encuentra la pérdida de asignación presupuestaria, práctica que se
profundiza en la ejecución de los últimos años y más aún con el proyecto de
presupuesto de 2019”.
El informe señala problemas en áreas muy sensibles, como la
subejecución de lo que en el sector llaman metas físicas, no sólo del Chagas
sino de otras enfermedades endémicas como paludismo y dengue.
Así, en base a datos del segundo trimestre de 2018, relevan
que en la meta física “rociado de viviendas Chagas”, se cumplió el 19,9%. En
“vigilancia viviendas rociadas Chagas”, el 11,7%. Y en “estudios serológicos
Chagas para Embarazadas y Niños”, la programación contemplaba cubrir a 600.000
personas, pero apenas fueron asistidas 33.210: un 5,5%. En “capacitación”, el
programa estipulaba involucrar a 1.700 personas, pero recibieron capacitación
417, el 24,5% del total. En la más específica “capacitación profesional
técnica”, sólo se ejecutó el 15,3% de lo previsto.
En el Gobierno no niegan el recorte. Consultada por este
punto, Angeleri admitió: “El Programa Nacional de Chagas está sujeto al
presupuesto de todas las áreas del Gobierno. En ese contexto, estuvimos
trabajando fuertemente en optimizar los circuitos y mecanismos de ejecución
presupuestaria y de rendimiento de las partidas de presupuesto”.
La funcionaria también destacó: "Más allá de las
cifras, en los últimos 18 meses, desde que estoy a cargo de esta dirección,
hemos tenido más actividades territoriales que en los últimos diez años, en
términos del control de la transmisión vectorial. Y no sólo eso: hemos
enfatizado el trabajo con las provincias, acompañando con un equipo técnico el
desempeño de su rol, el trabajo programático y en enfatizar particularmente la
estrategia de abordaje de transmisión no vectorial, o sea, en la transmisión de
la madre al niño".
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Chagas