La carrera de enfermería es una relegada profesión con alta
demanda laboral. Sin embargo, el país tiene la cantidad más baja de enfermeros
por habitante, sólo por encima de Honduras, República Dominicana y Haití.
Ser enfermera/o hoy no es una elección más a la hora de
pensar en trabajos socialmente útiles, ya que se trata de uno de los recursos
humanos más importantes para la salud de un país. Y en la Argentina faltan
profesionales.
Como todas las actividades de la salud, tiene ciertas
exigencias, pero las satisfacciones que genera el contacto humano con las
personas a quienes brinda su servicio, contadas por sus protagonistas, son
difíciles de igualar en otra actividad. Todo esto, sumado a la necesidad
cuantiosa de profesionales, la demanda laboral y el pleno empleo de sus
egresados, hacen que elegir esta carrera, sea una opción atractiva.
Y si bien su escasez es un déficit global, en la región, y
sobre todo en el país, la necesidad de contar con enfermeros es aún mayor. En
2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó a formar más profesionales
en América Latina y el Caribe por lo que supone un obstáculo para que todas las
personas de la región tengan acceso y cobertura universal de salud.
Por otro lado, un informe de 2018 de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS) titulado Distribución de la fuerza de trabajo en
enfermería en la Región de las Américas reveló que la Argentina posee una de las
tasas más bajas de enfermeros por habitante, con 4,24 cada 10 mil personas,
sólo por encima de Honduras, República Dominicana y Haití.
Chile es el mejor posicionado de Latinoamérica con 22,
seguido de Uruguay (18,9), Paraguay (14,6), Brasil (7,1) y Bolivia (5,1). En
tanto, los Estados Unidos (111,4) y Canadá (106,4) son los que mantienen la
mayor proporción de todo el continente.
Y hay más números que ahondan en la necesidad imperiosa de
profesionales de enfermería en el país. El Sistema de Información Sanitario
Argentino (SISA), dependiente del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la
Nación, estimó que el año pasado eran 179.175 las personas matriculadas en ese
campo, de los cuales 19.729 (11%) son licenciados, 73.373 (41%) técnicos y
86.073 (48%) auxiliares, estos últimos los de menor formación. La OMS advirtió
que la meta proporcional de enfermeros por cada médico debe ser de al menos uno
y la Argentina está lejos: 0,56 enfermeros por cada médico.
La propia OMS destaca la importancia de la enfermería en su
página web. En ella establece que la enfermería "abarca la atención
autónoma y en colaboración dispensada a personas de todas las edades, familias,
grupos y comunidades, enfermos o no, y en todas circunstancias".
"Comprende la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y la
atención dispensada a enfermos, discapacitados y personas en situación terminal".
También instituye que "las enfermeras son un recurso
humano importante para la salud", y destaca que el personal de enfermería
conforma más del 60% de la fuerza de trabajo en salud y cubre el 80% de las
necesidades de atención. "Deben realizarse más esfuerzos para formar a más
profesionales, distribuirlos equitativamente según las necesidades de la
población y para retenerlos en sus puestos de trabajo".
La licenciada Elizabeth Barrionuevo, directora de la
Licenciatura en Enfermería de la Universidad Abierta Interamericana (UAI),
aseguró que la profesión tiene un potencial enorme dentro del sistema de salud,
aunque todavía gran parte de la sociedad no la valore como se debe por cargar
con estigmas del pasado.
"Esta profesión alcanzó hoy un nivel de desarrollo que
la hace necesaria en múltiples ámbitos: hospitales, escuelas, domicilios,
fábricas, universidades, pero sobre todo en la atención primaria, realizando
actividades de prevención y promoción de la salud en la comunidad lo que
muestra una inserción laboral que no sólo se limita a lo asistencial en el
hospital", aseguró.
En la mayoría de las universidades, la licenciatura prevé
cinco años de estudio, pero a los tres años tiene una titulación intermedia de
enfermero universitario, que garantiza la salida laboral en el sistema de
salud. Es una carrera en auge y en la UAI, por ejemplo, la cantidad de
ingresantes solamente en Buenos Aires casi se duplicó en los últimos diez años
(de 400 en 2008 pasó a casi 800 en 2018). Existen dos ingresos anuales por lo
que la inscripción continúa abierta para iniciar en agosto y en abril de 2020.
"Con el título intermedio ya pueden salir a trabajar,
por lo que se produce una deserción importante para continuar y finalizar la
carrera. Es sustancial que se continúe la formación para cualificar a este
recurso humano tan importante dentro de los sistemas de salud. Hoy Enfermería
se desempeña en investigación, docencia, gestión y atención especializada en
las áreas asistenciales de alta complejidad y para esto se necesitan
competencias específicas en cada una de estas áreas", continuó la experta,
quien contó que como la mayoría de los alumnos trabajan, la universidad ensaya
estrategias para ayudarlos en la cursada. "Por ejemplo, tenemos prácticas
los días domingos y algunas intensivas durante el verano para ayudarlos a
organizarse con sus tiempos", detalló la directiva.
En coincidencia, el licenciado Alejandro Fabián Miranda,
presidente de la Asociación de Enfermería de Capital Federal (AECAF),
especializado en Enfermería Neonatal y Perinatal y docente en la Universidad de
Buenos Aires, explicó que muchos estudiantes salen al mercado y tienen varios
trabajos debido a que aún es una profesión postergada en cuanto al salario,
entre otras cosas, por no fijar un sueldo mínimo básico y no contar con un
convenio colectivo de trabajo. Según analizó, se les hace difícil continuar con
los estudios, pero les recomendó "hacer el esfuerzo".
"Deben tratar de finalizar el segundo ciclo de la
carrera, porque una vez que obtengan la licenciatura, tendrán la posibilidad de
alcanzar y hacer postgrados de capacitación y actualización, de cursar una
especialidad, realizar una maestría y cursar el título de Doctor en Enfermería.
Esto aumenta el conocimiento y las posibilidades de crecimiento
profesional", señaló.
Miranda se recibió en 1997 de la licenciatura para luego
comenzar su residencia y la especialización en el área neonatal, una profesión
que abrazó desde chico y que heredó de su abuela. "Cuando empecé a
trabajar en una clínica como asistente se me fue despertando el interés por
perfeccionarme, capacitarme. Ser enfermero es estar junto al paciente, ser la
permanencia en muchas actividades en todas las instancias de la vida de una
persona. Desde el momento del nacimiento hasta el último suspiro, el enfermero
está siempre", concluyó.
Fuente: Diario Infobae