Esta es una etapa en que a las mujeres embarazadas, cercanas
al parto les niegan o pueden negarles la posibilidad de estar acompañadas en
ese momento. Es cierto que transitamos una pandemia (COVID-19), y es por eso que
deben extremarse las medidas de cuidado para todos quienes intervienen durante
el trabajo de parto, el parto y el post parto.
Entendemos que estas instancias vitales requieren de
paciencia y comprensión, creemos que estos temas deben formar parte de una
conversación de verdadera información amplia, que abarque los distintos
aspectos, riesgos y posibilidades de realizarlo, y también donde pueda intercambiarse cuáles son las expectativas de las mujeres que se encuentran en
este proceso junto con el equipo de salud que las asiste y asistirá.
Para ello el Ministerio de Salud de la Nación dictó las ‘Recomendaciones para la atención de embarazadas y recién nacidos en contexto de pandemia’, normas por medio de las que insiste en que la información que
brinde el equipo de salud sea fehaciente y comprensible.
Además, cada caso individual debe centrarse en garantizar el
derecho al parto respetado, permitiendo la presencia de una persona a elección
de la gestante para que la acompañe, teniendo en cuenta que no tenga sospecha de
infección, sea COVID-19 negativa, menor
de 60 años de edad y sin enfermedades preexistentes.
El parto se realizará según criterio médico y en especial,
observando las condiciones de salud materna.
Por este motivo, considero importante que los efectores de salud, públicos y privados
como así las empresas de medicina prepaga, consideren esta especial situación,
evaluando la posibilidad de permitir la presencia de la persona elegida para
acompañar a la madre, extremando las medidas de seguridad que contemplen los
participantes, el respeto de sus garantías y derechos en este particular
contexto, respetando los protocolos y recomendaciones existentes dictadas por
la autoridad sanitaria para la atención de este grupo.
Por: Mónica Teresita del Cerro
