Referentes locales advierten que muchos pacientes con
necesidades de esta clase de atención no la están recibiendo en el marco de la
actual pandemia. Se trata de una especialidad cuyo objetivo es brindar alivio
no solo al padecimiento físico, sino también al espiritual, emocional y social
de los pacientes y sus familiares.
Las medidas de aislamiento social establecidas como
respuesta a la pandemia del coronavirus han supuesto, en muchos casos,
dificultades para el normal acceso de la población a distintos servicios
médicos, muchos de ellos esenciales, como lo son los que conforman los cuidados
paliativos.
”En nuestra región menos del 10% de los pacientes que
requieren cuidados paliativos los reciben, situación que también se vive en la
Argentina”, advirtió la doctora Vilma Tripodoro, jefa de Cuidados Paliativos
del Instituto Lanari (UBA).
“Al haber priorizado las medidas de bioseguridad en torno al
coronavirus y el acceso de los pacientes infectados al sistema de salud –agregó
la doctora Tripodoro–, se ha producido cierta postergación de la atención de
los enfermos crónicos, muchos de ellos graves, que han visto pospuestos o
suspendidos temporalmente sus controles periódicos o la posibilidad de realizar
consultas médicas o estudios diagnósticos necesarios. En ese contexto, es
posible que muchos pacientes que necesitan cuidados paliativos hoy no tengan
garantizado el acceso a ellos, o no los estén recibiendo en la forma en que
deberían”.
Sin embargo, la actual pandemia de SARS-Cov-2 ha llevado a
que muchas sociedades revaloricen el rol que tienen los cuidados paliativos
como parte de la respuesta de la medicina a una enfermedad nueva que enfrenta a
la población no solo al miedo de enfermar y de morir, sino también al temor al
sufrimiento en la soledad del aislamiento obligatorio y la eventual internación
lejos del entorno familiar.
La mirada compasiva, holística y atenta a las necesidades de
cada individuo que proponen los cuidados paliativos demuestra ser una
herramienta clave para brindar alivio al sufrimiento físico, pero también
espiritual, emocional y social de los pacientes y de sus familiares.
Tanto es así que, recientemente, la Organización Mundial de
la Salud (OMS) incluyó dentro de su resolución de “Respuesta al Covid-19” un
apartado en el que recomienda que los Estados contemplen los cuidados
paliativos como parte de la respuesta del sistema de salud a la pandemia.
Organizaciones científicas nacionales e internacionales han
coincidido en señalar la necesidad de que los pacientes y sus familiares, que
puedan beneficiarse de los cuidados paliativos, tengan acceso a ellos. “Ahora
más que nunca se necesita el enfoque compasivo de los cuidados paliativos para
garantizar que se atienda a los más vulnerables y aislados, y que se escuchen
sus preocupaciones, miedos y esperanzas. Es tiempo de solidaridad”, señaló a
través de un comunicado la Worldwide Hospice Palliative Care Alliance.
“Nos preocupa la salud, tanto física como mental, y el
bienestar de las personas con necesidades de cuidados paliativos y de quienes
las atienden ante la crisis de Covid-19”, agregó la entidad.
Humanizar la atención
En la Argentina, referentes de esta especialidad nucleados
en la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos (AAMYCP) también
se pronunciaron sobre la necesidad de incluir la mirada paliativa dentro de la
respuesta a la pandemia.
“La importancia de asegurar el acceso a los cuidados
paliativos es que estos permiten centrar el cuidado en las personas, que se
humanice lo más posible el día a día de la persona enferma y aislada, que se
aprenda sobre el control de síntomas en los últimos días, sobre el apoyo a la
familia, sobre lo necesario que es no estar sólo, y sobre cómo tomar decisiones
difíciles, siendo más solidarios en el sistema de salud”, señaló la doctora
María de los Ángeles Minatel, directora ejecutiva de AAMYCP.
“Los cuidados paliativos toman un valor relevante en esta
situación de pandemia por varios motivos: por el entrenamiento en la toma de
decisiones en el final de la vida de los pacientes basados en conocimientos de
bioética, por la proporcionalidad de los tratamientos brindados pensando en la
calidad de vida que reciba el paciente, y porque, además esta pandemia nos
vuelve a poner de cara frente a la muerte como algo cotidiano”, coincidió el
doctor Silvio Pederiva, miembro de la AAMYCP y director médico del hospice CCP
Baires.
“El asegurar el acceso a los cuidados paliativos en este
contexto es dar la posibilidad de una mejor calidad de vida en el final de la
vida, es el pensar en cuidar a la persona en todas las etapas de su vida, aun
cuando los tratamientos y esfuerzos médicos no pueden curar al paciente”,
añadió Pederiva.
Según explica el doctor Gustavo De Simone, uno de los
consultores de la AAMYCP y presidente del Instituto Pallium de Medicina
Paliativa, “esta pandemia es un problema que amenaza la vida y que aumenta el
sufrimiento, pero no solo el del que se contagia, se enferma o está grave, sino
de todos por el temor que genera y que se ve potenciado por el aislamiento
social que aumenta la sensación de sufrimiento y de incertidumbre”.
”El cuidado integral que brinda el enfoque paliativo nos
ayuda a ver el problema en sus diferentes
dimensiones: no solo el daño físico, sino también el sufrimiento
emocional, vincular y existencial”, agregó De Simone.
El vaso medio lleno
No obstante, De Simone destaca como aspecto positivo el
programa “Estar”, implementado por el Ministerio de Salud del Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires. “Desde este programa se está tratando de implementar el
enfoque de los cuidados paliativos en los hospitales que no contaban con ese
servicio. Hemos estado brindando capacitaciones que, por ejemplo, han tenido
como resultado la activación de un equipo de cuidados paliativos integrales en
el hospital Muñiz, que a su vez cuenta con un pabellón entero para la
internación de pacientes con Covid-19. Este sería un ejemplo de la valorización
de los cuidados paliativos desde la organización sanitaria”.
Asimismo, los especialistas celebraron que en este contexto
de pandemia la Argentina no haya suspendido su participación en el estudio
internacional “Buen Vivir Buen Morir” (iLIVE Project), que se realiza en 13
países. “Estamos trabajando en investigación en torno a cómo es el cuidado de
fin de vida y cómo son las percepciones de las personas, según sus necesidades
y sus puntos de vista, tanto de los pacientes como de las familias y del equipo
médico. El objetivo es comprender mejor qué significa el buen vivir y el buen
morir en nuestra sociedad para así poder dar respuesta adecuada a esas
necesidades”, comentó Tripodoro.
“Hoy, más que nunca, con una amenaza tan grande como es la
del Covid-19, todos nos hemos puesto a pensar qué pasaría si me tocara a mí o a
un familiar estar en el final de la vida o gravemente enfermo”, reflexionó
Tripodoro, para luego añadir: “Es un
debate que nos merecemos como sociedad y debemos pensar en estos temas que son
tristes y de los que no nos gusta mucho hablar, para aprender de nuestras
necesidades como personas y como equipos de salud”.
¿Qué son los Cuidados Paliativos?
Según la definición de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), “los cuidados paliativos constituyen un planteamiento que mejora la
calidad de vida de los pacientes (adultos y niños) y sus allegados cuando
afrontan problemas inherentes a una enfermedad potencialmente mortal. Previenen
y alivian el sufrimiento a través de la identificación temprana, la evaluación
y el tratamiento correctos del dolor y otros problemas, sean estos de orden
físico, psicosocial o espiritual. Los programas de asistencia paliativa
utilizan el trabajo en equipo para brindar apoyo a los pacientes y a quienes
les proporcionan cuidados. Esa labor comprende la atención de necesidades
prácticas y apoyo psicológico a la hora del duelo. La asistencia paliativa
ofrece un sistema de apoyo para ayudar a los pacientes a vivir tan activamente
como sea posible”.
Según estadísticas de la OMS, anualmente unos 40 millones de
personas necesitan cuidados paliativos a nivel mundial; sin embargo, solo el
14% recibe dicha atención. La mayoría de los adultos que los necesitan padecen
enfermedades cardiovasculares (38,5%), cáncer (34%), afecciones respiratorias
crónicas (10,3%), VIH/SIDA (5,7%) y diabetes (4,6%). Otras condiciones que
pueden hacer necesario los cuidados paliativos son: insuficiencia renal,
enfermedades hepáticas crónicas, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson,
artritis reumatoide, enfermedades neurológicas, demencia, anomalías congénitas
y tuberculosis resistente a los medicamentos.
Las instituciones médicas que funcionan bajo el modelo de
hospice ofrecen la atención especial que requieren las personas con
enfermedades crónicas avanzadas o terminales, y que requieren cuidados
paliativos. “Estas clínicas ofrecen asistencia médica, psicológica y de
enfermería para pacientes con limitaciones para ser atendidos en sus domicilios
o geriátricos”, comentó Pederiva, quien aseguró que en la institución que
dirige “desde el inicio de la pandemia hemos implementado los más rigurosos
protocolos de bioseguridad para evitar posibles contagios”.
Fuente: Diario La Prensa - Ver más sobre Cuidados Paliativos
