Se prolongó durante 7 meses y provocó casi 180 casos,
mientras que entre 2000 y 2018 habían sido 45. La baja en las coberturas de
vacunación por el aislamiento, la nueva amenaza.
El 19 de marzo, el mismo día que el presidente Alberto
Fernández anunciaba el inicio de la cuarentena por la pandemia de coronavirus,
se producía la erupción en la piel del último caso de sarampión registrado en
el país. Transcurridas desde entonces más de 12 semanas, las autoridades
sanitarias dieron por concluido el peor brote en los últimos 20 años, por lo
que Argentina mantiene el estatus de país libre de sarampión. Ahora, según
coinciden especialistas, el desafío será recuperar las coberturas de vacunación
que cayeron con fuerza durante el aislamiento.
Mientras que entre 2000 y 2018 se habían producido 45 casos
importados o vinculados a la importación, entre agosto de 2019 y marzo de este
año se registraron 179 (118 en 2019, 3 importados y 115 de origen desconocido y
61 en 2020, 13 importados y 48 de origen desconocido). Más de uno de cada cinco
(22%) de los infectados debió ser internado. Y hubo una muerte: la de una mujer
de 50 años con inmunocompromiso por un trasplante renal, a la que el virus le
provocó un cuadro grave.
Luego de que transcurrieran 12 semanas sin nuevos casos (que
equivale a tres períodos de incubación máximos), la Comisión Nacional para la
Certificación de la Eliminación del Sarampión, la Rubéola y el Síndrome de
Rubéola Congénita recomendó dar por interrumpido el brote y, por lo tanto,
cesar las medidas extraordinarias que se habían tomado para contenerlo, como la
vacunación con una dosis extra de doble o triple viral a los bebés de 6 a 11
meses y de los residentes argentinos que viajaran al Área Metropolitana de
Buenos Aires, pero sostiene que debe mantenerse la estrategia de completar
esquemas.
Gabriela Elbert, de la Dirección de Control de Enfermedades
Inmunoprevenibles (Dicei), destacó que el plan para controlar el brote incluyó
además de las acciones de vacunación intensiva (se adquirieron más de 7
millones de dosis extra), la sensibilización de la vigilancia epidemiológica
("para poder detectar rápidamente los casos, responder y poder
controlarlos") y el trabajo con los equipos de inmunizaciones,
epidemiología y el personal sanitario en terreno.
"El distanciamiento físico por supuesto que colaboró,
pero también se hizo un esfuerzo grande en seguir vigilando y seguir trabajando
en ese sentido", afirmó la secretaria de Acceso a la Salud, Carla
Vizzotti.
"Es un logro muy importante el cierre del brote de
sarampión que casi nos hace perder el estatus de eliminación, pero por suerte
se pudo manejar”, afirmó la infectóloga pediátrica Ángela Gentile, presidenta
de la Comisión, durante una reunión virtual convocada por el Ministerio de
Salud, de la que participó Clarín. “Más que por suerte –se corrigió de
inmediato-, por el trabajo arduo de todo este lindo equipo que formamos."
El próximo paso será elaborar el informe que hay que rendir
a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), "recibir al comité
internacional, mostrar la situación del país y todo lo que se vino
haciendo", añadió.
Caída en las coberturas, la nueva amenaza
Durante los siete meses en los que el virus circuló en la
Ciudad y en las regiones sanitarias V, VI, VII y XII de la Provincia estuvo en
riesgo el logro de ser un país sin transmisión endémica de sarampión,
conseguido en 2000. Si el brote se extendía por un año, Argentina habría
perdido ese estatus, tal como les ocurrió hace poco tiempo a países de la
región como Brasil y Venezuela y a países de Europa como el Reino Unido,
Grecia, Albania y República Checa. También tienen circulación autóctona en ese
continente Alemania, Francia, Italia, Polonia, Rumania, Rusia, Serbia, Turquía
y Ucrania, entre otros.
"Si bien Argentina no tiene circulación viral, el virus
sigue circulando en todos los países del mundo, y principalmente en los de la
región, que son nuestra amenaza. Por esto es fundamental sostener la vacunación
y la vigilancia sensible", advirtió Elbert.
En la nota oficial que elevó la Comisión a la cartera
sanitaria "hablamos muy claramente de reforzar la vigilancia
epidemiológica, y de la importancia del recupero de esquemas, captación, que es
el trabajo que viene a futuro", dijo Gentile, que es jefa del Departamento
de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
"Terminamos esta etapa, pero ya estamos trabajando en
lo que viene, que sabemos que nos va a llevar un esfuerzo muy importante:
recuperar lo que se fue quedando en estos meses, no estamos vacunando lo que
vacunamos habitualmente", señaló en ese sentido Alejandra Marcos, jefa
porteña del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI). Su par de la Provincia,
Patricia Campos, coincidió: "Nos espera una tarea titánica, que es
aumentar las coberturas de vacunas que han descendido tanto durante estos
meses".
"Las coberturas bajas van a implicar un problema
posterior y esperemos que no resurja nada, ni el sarampión ni ninguna otra
cosa", señaló por su parte Carlota Russ, integrante del comité de
infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría.
Esta semana, el Hospital Garrahan comunicó que las
coberturas de vacunación experimentan una caída de alrededor del 50% desde el
inicio de la cuarentena, respecto del mismo período del año pasado. La
situación viene siendo advertida por jefes PAI, responsables de vacunatorios y
sociedades médicas. Desde el Ministerio de Salud instan a las personas a
concurrir a los vacunatorios, incluso en el contexto del aislamiento, ya que la
vacunación está contemplada dentro de los permisos para circular.
La vacunación es la única medida efectiva para prevenir el
sarampión. Niñas y niños de 12 meses a 4 años deben acreditar al menos una
dosis de la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y
paperas. Los mayores de 5 años y adultos, dos dosis de doble o triple viral
dadas después del año de vida. Las personas nacidas antes de 1965 no necesitan
vacunarse.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Sarampión
