martes, 1 de septiembre de 2020

Daños Colaterales

Cuando ocurren hechos excepcionales como lo es una Pandemia, con consecuencias a nivel mundial sanitarias, sociales y económicas, se piensa si se pudo haber evitado. La respuesta en este caso es no. Pero ¿por qué no detectar cuáles son los desafíos que el hecho inédito pondrá por delante? Las consecuencias van quedando visibles con el paso, no de los días, de horas… así se sabe cuántas personas se infectaron, cuántas se encuentran en unidades de TI, cuántas fallecieron y cuántas se recuperaron; se accede así a muchísima información de toda clase de fuentes, confiables, dudosas y otras que recorren el mundo con solo presionar un botón. Son los tiempos que corren y que correrán por largo rato.


¿Cómo será la vida de cada persona luego que se declare finalizado el evento? No es posible aventurar opinión sobre ello, pero lo que sí es posible es pensar en los remedios paliativos para otras necesidades que exceden la posible vacuna, siendo que hay varios candidatos en estudio y experimentación. Se trata de 31 vacunas candidatas en evaluación clínica (inactivada, vector viral, RNAm, subunidad proteica viral, DNA), por otra parte 142 vacunas candidatas en evaluación preclínica: https://who.Int/publications/m/item/draft-landscape-of-covidn-19-candidate-vaccines.

Es posible pararse en otro lugar, ponernos en los zapatos de otros y caminar sus caminos, respetando sus derechos fundamentales, constitucionalmente consagrados como así aquellos que provienen de normas de origen supra nacional, cuyo cumplimiento el Estado Argentino ha comprometido; se trata de lograr una mirada con perspectiva de Derechos Humanos, pero la sola vista o descripción de los hechos que vulneran esos derechos no basta, sólo si se emprenden acciones que valoren al individuo y al conjunto podrían repararse inequidades e injusticias, que a la sombra de la Pandemia, ocurren a cada momento. 

El conjunto de normas que establecen garantías inalienables no deben ser sólo preceptos, en pleno siglo XXI, a 20 años de su inicio, nadie puede conformarse si no ve concretados sus derechos fundamentales que permitan vivir dignamente, accediendo a los servicios sanitarios, educativos, alimentarios y todos aquellos que forman el espectro de tales derechos, siendo blanco del respeto que se debe a todo ser humano, por el sólo hecho de serlo.

Así Eleanor Roosevelt, señaló con total precisión: ‘…Ganamos fuerza, coraje y confianza por cada experiencia en la que realmente nos paramos a mirar al miedo a la cara. Debemos hacer lo que creemos que no podemos’. La fuerza transformadora de esta mujer dio ejemplo cuando estos temas no estaban difundidos, lo cierto es que ella demostró que estaban ahí, frente a los rostros de cada uno y lo siguen estando. 

Es cuestión entonces de tener la actitud que estos tiempos reclaman, no cabe el miedo por el miedo mismo, sólo tendremos coraje cuando estemos delante de aquello que nos da temor. Nos paramos y seguimos para concretar los anhelos individuales, como también los anhelos sociales con solidaridad y generosidad.

Dra. Mónica Teresita del Cerro
Jefe del Área de Salud, Acción Social, Educación y Cultura del
Defensor de Pueblo de la Nación Argentina
(Buenos Aires, 1° de septiembre de 2020)