El Gobierno avanza en un método de advertencias oscuras,
como se usa en Chile. Para la industria, el diseño “demoniza” a los alimentos.
El gobierno avanza en la ley de etiquetado frontal que
obligará a los productos ofrecidos en las góndolas a poner advertencias sobre
su alto contenido en sodio, azúcares, grasas saturadas y calorías. Para la
industria, ese modelo “demoniza” a los alimentos.
El tema se discute desde hace unos cinco años. Ahora, lo
empujó el ministro de salud, Ginés González García, quien presentó a la
Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) los ejes del
proyecto “para avanzar sobre el etiquetado frontal en nuestro país”, indica un
comunicado.
El objetivo es “que la población pueda realizar una
evaluación de los productos que consume a diario”. Y es parte del abordaje a la
problemática del sobrepeso y obesidad, que viene creciendo de manera sostenida
en nuestro país.
La Argentina lo llevará a la próxima reunión de Mercosur.
Porque se aspira a que nuestro país, Uruguay, Brasil y Paraguay se pongan de
acuerdo para adoptar el mismo sistema.
La pregunta del millón es cómo serán esas etiquetas. Hay al
menos tres modelos en debate, aunque todo apunta a que el Gobierno se quedará
con el de sellos negros.
Opción 1: Sellos negros
El secretario de Calidad en Salud, Arnaldo Medina, adelantó:
“Vamos por un sistema gráfico de advertencias con sodio, azúcares y grasas
saturadas incluidas, la mención o declaración de edulcorantes, e iremos con un
rotulado que tenga en cuenta los 100 gramos o 100 mililitros”.
Y agregó que el proyecto establece plazos de cumplimiento
“en principio con un plazo de tres años a cumplir en etapas”.
“El Ministerio de Salud se inclina por un modelo como el de
Chile, de etiquetado de advertencia”, dice Sergio Britos, coordinador de la
carrera de nutrición de la Universidad de Entre Ríos, quien participó en varias
reuniones donde se debatió el tema.
"El modelo que pareciera que se adopta en Argentina es
parecido al de Chile y Uruguay. Es un etiquetado con octógonos negros de
advertencia", coincide la doctora Mónica Katz, presidente de la Sociedad
Argentina de Nutrición (SAN).

Los productos pueden tener desde ninguno hasta cuatro sellos
negros. Aparecen cuando un nutriente "crítico" (sodio, azúcares,
grasas saturadas, o calorías) se encuentra en un nivel alto. Por ejemplo, unas
papas fritas tendrían entre dos y tres sellos (sodio, calorías y, en algunos
casos, grasas saturadas).
A Britos le preocupa. Y da un ejemplo en base a la
experiencia chilena. “Al principio, la gente entra a un supermercado y ve un
montón de cosas negras. Susto, miedo. Dice: ‘Compro menos’. Y después, cuando
empieza a acostumbrarse, dice: ‘Bueno, sigo comprando lo que compré toda la
vida, que es más barato, me gusta. Total, todo es negro’”.
Según el director de CEPEA, el modelo chileno es muy
“exigente”. Si la Argentina lo siguiera, el 84% de nuestros alimentos tendría
al menos un sello negro. Y al tomar nuestras Guías Alimentarias -donde figura
lo que se debe o puede consumir de manera regular- el 79% tendría al menos uno
de estos sellos.
"A mí lo que me preocupa son alimentos que, por
ejemplo, pueden tener azúcares -no digo que tengan exceso, sino que tengan algo
de azúcar- y que queden castigados", opina Katz. "Me preocupa que mi
nieta recorra una góndola y vea que el yogur, que es algo que yo quiero
incentivar, tiene etiqueta negra o una advertencia de peligro en calidad
nutricional", ejemplifica.
Para la COPAL -que representa a la industria de alimentos y
bebidas- este modelo "demoniza alimentos". Su postura es que “todos
los alimentos pueden ser incluidos” siempre que se consuman en variedad y
equilibrio, acompañados de actividad física.
“COPAL cree que modelos de etiquetado de advertencia, como
el implementado en Chile, no solo demonizan alimentos aptos para su consumo,
que han sido aprobados por la autoridad sanitaria competente, sino que además
no brindan información con el fin de guiar al consumidor en una elección
consciente”, indican.
Opción 2: El "semáforo"
Otra opción que se viene barajando es el modelo del
semáforo, llamado GDA. La imagen es un
pequeño rombo dentro del cual se pone el valor, el contenido, de algún
nutriente crítico como puede ser el azúcar o el sodio.
De acuerdo a la cantidad de estos nutrientes, dependiendo de
si tiene un contenido alto, medio o bajo, se le asigna un color rojo, amarillo
o verde. Entonces, un alimento puede tener el sodio en rojo y el azúcar en
verde.
Fuentes de la COPAL aclaran que si bien en 2017
presentaron un modelo de etiquetado de
GDA con colores, actualmente esa propuesta “está en stand by”. “En pos de los
avances en Mercosur, la industria se encuentra evaluando otras alternativas
regionales para consensuar el mejor modelo posible, siempre teniendo como base
la no demonización de los alimentos”, comentan.
Opción 3: El modelo europeo
Por último, hay un tercer modelo en debate. Llamado
NutriScore, lo están aplicando países europeos como Francia, Bélgica y
Alemania, España y Portugal. Y es el favorito de Britos.

Es un sistema de colores que le asigna a cada alimento un
puntaje en base a su contenido de nutrientes críticos (sodio, azúcares, grasas
saturadas y calorías). Y, además, el contenido de fibra, proteínas o la
presencia de frutas u hortalizas en su composición.
En función de esto, cada alimento tiene un puntaje. Y se
ubica en una escala de colores que va desde el rojo al verde, pasando por el
amarillo. Entonces, cuanto más verde es un alimento, mejor es desde el punto de
vista nutricional.
¿Cuál es el mejor?
"Evaluar hoy la efectividad es dificil", asegura
Katz. Por eso, diferentes países y regiones analizan distintos tipos de
etiquetado frontal. "Nadie tiene claro cuál funciona mejor, porque es algo
nuevo", señala la nutricionista y advierte que cada uno de los etiquetados
debe tener investigación detrás.
Además del rotulado, para Katz, hay que poner en marcha
otras estrategias sanitarias. "Información no es cambio. La gente sabe que
exceso de azúcares, sal, grasas y calorías no es bueno. Necesitamos otras
señales, otros empujones saludables, no solamente poner advertencias en los
paquetes", concluye.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Nutrición
