Más de 13.000 dentistas ilegales y sin título se sientan en
las veredas de Pakistán, para prestar servicios a gente que no se puede
permitir un seguro dental.
Nooruddin se sienta en el puente con vista a un viejo
ferrocarril y calles sucias.
Junto a él, sobre una sábana, hay un torno oxidado y frascos
sin etiquetas llenos de un líquido turbio. Y dientes: filas y filas de dientes
en un un envase de cristal manchado.
Grupos marginados
Esta ha sido la clínica dental de Nooruddin durante los
últimos 20 años. Allí en la calle, él ofrece soluciones rápidas a problemas
dentales aunque no esté calificado para hacerlo. Sus pacientes no se pueden
quejar.
Menos del 1% del producto interno bruto de Pakistán se
dedica al sector sanitario, equivalente a menos del 4% del presupuesto
gubernamental.
Sin una política coherente en el ámbito de la salud pública,
el gobierno ha estado batallando para brindar siquiera los servicios médicos
más básicos a grupos marginados.
Para quienes apenas consiguen sobrevivir, el aumento del
costo de la vida ha convertido al cuidado de la dentadura en un lujo que no se
pueden permitir.
Como resultado, los servicios médicos improvisados en las
calles son un próspero negocio.
Creciente brecha
La Asociación Dental de Pakistán dice que los dentistas
operan en callejones y en otras avenidas laterales de la mayoría de las
ciudades del país.
Las autoridades han comenzado a aplicar varias medidas
contra los médicos ilegales en las calles, de manera que ellos suelen llevarse
sus clínicas médicas portátiles y se establecen en otros lugares. Hay montones
de asentamientos de gente pobre donde sus servicios son requeridos.
"Si uno es rico y elegante, va a un dentista entrenado
en el exterior", comenta Nooruddin. "Yo soy el doctor de los pobres y
soy todo lo que tienen".
Mientras tanto, la creciente brecha entre ricos y pobres en
Pakistán se puede observar en la ultra moderna clínica dental del doctor
Anees-ur-Rehman en la reluciente capital Islamabad.
Adentro, las paredes están decoradas con obras de arte
posmoderno. En el fondo se escucha música clásica, que ahoga sutilmente los
sonidos del torno del dentista.
La clínica de Rehman ofrece trabajo dental de primera
línea... a quienes se pueden dar el lujo.
Un único tratamiento de pulido de dientes puede costar más
de US$200 y casi un tercio de la población vive por debajo de la línea de
pobreza.
Dientes podridos
La sala de espera atestada de pacientes, que hurgan en sus
bolsos marca Gucci y llevan el ritmo con zapatos visiblemente caros, sugiere
que los ricos y famosos de Pakistán consideran que el dinero no es problema en
la búsqueda de la sonrisa perfecta.
Los dentistas profesionales sostienen que la razón del
incremento de los gastos dentales es la importación de los equipos y el cuidado
personalizado: los honorarios deben ser altos para cubrir los gastos.
Sólo la unidad básica del sillón del dentista cuesta en
Pakistán lo mismo que un auto de lujo. Y hay cantidad de autos de lujo
estacionados frente a la clínica de Rehman.
Pero los dentistas callejeros son la única opción para gente
como Ahmed, de 60 años, que vende verduras en un carrito para mantener a su
familia de seis.
Es diabético y sus dientes se están pudriendo, por lo que
necesita otros desesperadamente.
Ahmed afirma que puede que los hospitales gubernamentales
ofrezcan tratamiento gratuito, pero que para personas como él, los servicios y
la accesibilidad son limitados.
Graves infecciones
El dentista callejero se concentra en usar un brebaje
coloreado de rojo para asegurar un nuevo diente en la boca de Ahmed, mientras
una mosca se para ocasionalmente en su mano, sus instrumentos y su paciente.
A su lado, ordenados como si fueran artefactos de museo, hay
un par de dentaduras postizas.
Expertos médicos dicen que el uso de equipos sucios en
decenas de pacientes podría resultar en hepatitis y graves infecciones, pero
quienes vienen aquí tienen dolor y están deseperados por el único alivio que
pueden pagar.
"Fui al doctor y me pidió 3.000 rupias (US$28)",
explica Ahmed, mostrando sus nuevos dientes, manchados con tinte rojo.
"Este tipo me pidió 250 rupias. Cuando le dije que no
podía pagar eso, respondió 'OK, págame 200 rupias'".
Se trata de otra clase de servicio con una sonrisa.
Fuente: BBC Mundo