Llega el tiempo de descanso, que permite
desconectarse de la rutina y disfrutar de la familia o los amigos. Sin embargo,
en esta época de año tampoco hay que descuidar la salud. Estos son los consejos
de los expertos.
GOLPES DE CALOR
Qué hacer: Se deben aplicar medidas para enfriar a la
personas afectada, sacándole la ropa y aplicándole compresas frías. Además, se
la debe llevar al hospital más cercano.
Para prevenir los golpes de calor hay que evitar la
exposición prolongada a las altas temperaturas en horas de máxima intensidad
solar; utilizar protección para la cabeza y ropa fresca; así como una
hidratación constante, sobre todo entre los grupos más vulnerables (niños,
ancianos y personas con enfermedades crónicas).
LA PIEL
Si no se protege la piel de forma adecuada del sol, además
de sequedad se pueden multiplicar las posibilidades de sufrir cáncer cutáneo,
envejecimiento precoz y manchas solares.
Qué hacer. La clave para evitar este tipo de daños está en
la prevención: los expertos aconsejan utilizar un fotoprotector adecuado a
nuestro tipo de piel; no exponerse al sol en las horas centrales del día (de 12
a 16) e hidratarse con frecuencia.
Además, la aplicación de una crema hidratante que contenga
humectantes (urea, ácido láctico, ácido hialurónico), y que aporte ácidos
grasos o ceramidas, evitará la resequedad y la alteración de la función barrera
cutánea.
ALIMENTACION
Las altas temperaturas hacen más aconsejables las comidas
livianas, con abundancia de frutas, verduras y cereales. Además de ayudar a no
descuidar el peso, esto también reducirá las posibilidades de sufrir trastornos
digestivos, como las intoxicaciones alimentarias cuya principal manifestación
son las gastroenteritis agudas. Estas suelen ir acompañadas de vómitos, aumento
en el número de deposiciones, diarreas, fiebre elevada e intolerancia oral. El
principal peligro de estos cuadros es la deshidratación severa, sobre todo en
niños y personas mayores.
Qué hacer. Para prevenir los problemas gastrointestinales en
verano es básica la higiene de las manos antes de preparar los alimentos. Es
recomendable consumir, preferentemente, comida recién elaborada o bien
refrigerada, ya que el calor puede alterar su estado. No compre alimentos en la
playa si puede observar que no se han mantenido frescos. También se desaconseja
el consumo de pescado crudo o poco cocinado, porque supone un riesgo ante la
posible presencia de Anisakis simplex.
Los especialistas aconsejan reducir además el consumo de
helados -que suponen un gran aporte energético, de azúcares y grasas
saturadas-, al igual que de las bebidas alcohólicas -como cerveza o vino- y las
gaseosas.
LOS OJOS
Durante el verano la salud ocular puede verse afectada,
tanto por la exposición al sol como por el contacto con el agua de mar o de las
piscinas.
Según explican los profesionales, el agua de las piletas de
natación es un hábitat favorable para el desarrollo de la queratitis por
acanthamoeba, un organismo celular que afecta a los portadores de lentes de
contacto.
En tanto, la falta de protección de los ojos ante el sol
puede contribuir a desarrollar queratitis actínica, patología que suele
manifestarse con dolor, fotofobia, lagrimeo y ojo rojo, afecciones de la
retina, o acelerar el proceso de la catarata.
Qué hacer. Por estos motivos, se aconseja proteger los ojos
de la radiación UV, especialmente entre horas centrales del día, con anteojos
de sol homologados y a quienes utilizan lentes de contacto se les recomienda
usar antiparras de natación al meterse en la pileta o el mar.
DORMIR BIEN
El sueño es una parte fundamental de la vida porque permite
al organismo recuperarse del desgaste energético diario, además de ayudar a
fijar los recuerdos. Es por eso que también hay que dedicarle el tiempo que
merece también en vacaciones, ya que son habituales los cambios de horarios en
esta época: acostarse tarde y levantarse temprano para aprovechar al máximo los
días de playa puede atentar contra el correcto descanso.
Qué hacer: Una buena alternativa, según mencionan los
expertos, es fomentar la siesta para descansar un número de horas adecuado.
También es conveniente tener presente que dormir bien forma parte del disfrute
durante las vacaciones y que a veces es mejor resignar algunas horas de playa
para dedicarlas a recuperar energías.
EN EL AGUA
Las lesiones traumatológicas más frecuentes que ocurren en
las piscinas suelen ser caídas al resbalar por no llevar protección adecuada en
los pies en áreas húmedas y en la mayoría de los casos la zona afectada es el
tobillo, advierten los especialistas.
Otro aspecto fundamental a tener en cuenta cuando de
chapotear en el agua se trata son los accidentes de asfixia por inmersión
(ahogos), en especial, entre los más pequeños que todavía no saben nadar.
Tampoco hay que subestimar la posibilidad de que se nos
"corte la digestión" por meternos inmediatamente al agua después de
comer. Según señalan los expertos, en realidad se trata de un síncope o pérdida
de consciencia debido a un cambio muy brusco de la temperatura corporal, que
suele producirse tras el baño en aguas frías. Es más probable cuanto más fuerte
sea el cambio de temperatura, si ha habido previamente exposición prolongada al
sol, ejercicio físico o comida copiosa, o si se ha ingerido alcohol o
psicofármacos. Antes de sufrir el desvanecimiento en el agua, la persona puede
notar síntomas de alarma como sopor, mareo, dolor de cabeza o zumbido de oídos,
lo que debería llevarle a salir del agua con rapidez y pedir ayuda por si
acontece el desmayo.
Qué hacer. Para prevenir las lesiones es importante cumplir
las normas, sencillas y claras, que están expuestas en las piscinas y se trata
de una piscina particular, recordar no correr ni caminar sin calzado adecuado
en las áreas mojadas.
En la playa hay que recordar el peligro que supone tirarse
desde las rocas, lo cual puede provocar un traumatismo o lesión medular.
Los niños siempre deben estar bajo supervisión, ya sea en la
pileta o la playa, porque un breve descuido puede conducir a resultados
fatales.
Además, se recomienda aguardar una hora después de comer
antes de ingresar al agua y hacerlo de forma gradual cuando se estuvo mucho
tiempo expuesto al sol.
LOS PIES
Ampollas y rozaduras son algunas de las lesiones más frecuentes
con los cambios estacionales del calzado. A ellas se suman los hongos o
"pie de atleta", que suelen generar molestos picores, y las durezas o
grietas en los talones (que surgen cuando el pie se deshidrata al exponerlo al
aire libre y a las altas temperaturas).
Qué hacer. Los especialistas remarcan que no se debe retirar
la piel de las ampollas, sólo hay que drenarlas y protegerlas, de igual manera
que las rozaduras, con apósitos acolchados adherentes. En el caso de los
hongos, el mejor tratamiento es la prevención: no hay que caminar descalzos en
zonas comunes de gimnasios, piscinas o duchas públicas. Y para mantener
hidratado el pie, se recomiendan cremas de urea u otros queratolíticos, incluso
aplicar en la zona vaselina pura.
LOS OIDOS
La otitis es la patología otorrinolaringológica más común en
verano. Se debe a una infección por exposición al agua y casi siempre está
asociada a tapones de cerumen o a alteraciones en el conducto auditivo.
La otitis relacionada con el buceo (barotrauma), muy frecuente
en verano, se debe a una alteración en la presión del oído medio durante la
inmersión que se produce por un problema de compensación de presiones al
descender al fondo o al ascender.
Qué hacer. Para prevenir las otitis es recomendable limpiar
los tapones de cerumen antes de la época de mar y pileta. También se recomienda
el uso de tapones para el baño o la utilización de gotas en las personas
predispuestas. Para evitar lesiones, se recomienda a las personas interesadas
en bucear que realicen un curso de buceo en condiciones que les enseñen las
técnicas de compensación de presión en el oído.
DEPORTES AL EXTREMO
La natación, el windsurf, el surf, kitesurf, el esquí
acuático... son todas actividades refrescantes y divertidas. Sin embargo, a
menudo pueden convertirse en fuente de lesiones. Además, si no se ha practicado
ningún tipo de ejercicio durante el año, no es conveniente comenzar a hacerlo
de manera intensiva durante las vacaciones.
Qué hacer. Es muy importante someterse a una valoración
médico-deportiva antes de iniciarse en los deportes acuáticos. Pocos saben que,
por ejemplo, el windsurf o la vela implican un uso intensivo de los brazos y de
la parte superior del cuerpo, requieren estar bastante en forma y, sin una
preparación previa, pueden provocar lesiones localizadas en el hombro, codo y
muñeca.
Y si decide comenzar con alguna rutina de actividad física
durante sus días de descanso, hágalo de manera gradual para que su organismo se
vaya acostumbrando y pueda aumentar luego las intensidades y tiempos de
ejercitación.
Fuente: Diario La Prensa