martes, 28 de enero de 2014

Recomendación de la semana: cómo vivir un verano saludable

Llega el tiempo de descanso, que permite desconectarse de la rutina y disfrutar de la familia o los amigos. Sin embargo, en esta época de año tampoco hay que descuidar la salud. Estos son los consejos de los expertos.

GOLPES DE CALOR

Suceden cuando la temperatura corporal sufre un aumento extremo y descontrolado. Los primeros síntomas son la fiebre elevada (más de 40ºC) y la alteración del nivel de consciencia, que va desde la confusión o estupor hasta el coma.

Qué hacer: Se deben aplicar medidas para enfriar a la personas afectada, sacándole la ropa y aplicándole compresas frías. Además, se la debe llevar al hospital más cercano.

Para prevenir los golpes de calor hay que evitar la exposición prolongada a las altas temperaturas en horas de máxima intensidad solar; utilizar protección para la cabeza y ropa fresca; así como una hidratación constante, sobre todo entre los grupos más vulnerables (niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas).

LA PIEL

Si no se protege la piel de forma adecuada del sol, además de sequedad se pueden multiplicar las posibilidades de sufrir cáncer cutáneo, envejecimiento precoz y manchas solares.

Qué hacer. La clave para evitar este tipo de daños está en la prevención: los expertos aconsejan utilizar un fotoprotector adecuado a nuestro tipo de piel; no exponerse al sol en las horas centrales del día (de 12 a 16) e hidratarse con frecuencia.

Además, la aplicación de una crema hidratante que contenga humectantes (urea, ácido láctico, ácido hialurónico), y que aporte ácidos grasos o ceramidas, evitará la resequedad y la alteración de la función barrera cutánea.

ALIMENTACION

Las altas temperaturas hacen más aconsejables las comidas livianas, con abundancia de frutas, verduras y cereales. Además de ayudar a no descuidar el peso, esto también reducirá las posibilidades de sufrir trastornos digestivos, como las intoxicaciones alimentarias cuya principal manifestación son las gastroenteritis agudas. Estas suelen ir acompañadas de vómitos, aumento en el número de deposiciones, diarreas, fiebre elevada e intolerancia oral. El principal peligro de estos cuadros es la deshidratación severa, sobre todo en niños y personas mayores.

Qué hacer. Para prevenir los problemas gastrointestinales en verano es básica la higiene de las manos antes de preparar los alimentos. Es recomendable consumir, preferentemente, comida recién elaborada o bien refrigerada, ya que el calor puede alterar su estado. No compre alimentos en la playa si puede observar que no se han mantenido frescos. También se desaconseja el consumo de pescado crudo o poco cocinado, porque supone un riesgo ante la posible presencia de Anisakis simplex.

Los especialistas aconsejan reducir además el consumo de helados -que suponen un gran aporte energético, de azúcares y grasas saturadas-, al igual que de las bebidas alcohólicas -como cerveza o vino- y las gaseosas.

LOS OJOS

Durante el verano la salud ocular puede verse afectada, tanto por la exposición al sol como por el contacto con el agua de mar o de las piscinas.

Según explican los profesionales, el agua de las piletas de natación es un hábitat favorable para el desarrollo de la queratitis por acanthamoeba, un organismo celular que afecta a los portadores de lentes de contacto.

En tanto, la falta de protección de los ojos ante el sol puede contribuir a desarrollar queratitis actínica, patología que suele manifestarse con dolor, fotofobia, lagrimeo y ojo rojo, afecciones de la retina, o acelerar el proceso de la catarata.

Qué hacer. Por estos motivos, se aconseja proteger los ojos de la radiación UV, especialmente entre horas centrales del día, con anteojos de sol homologados y a quienes utilizan lentes de contacto se les recomienda usar antiparras de natación al meterse en la pileta o el mar.

DORMIR BIEN

El sueño es una parte fundamental de la vida porque permite al organismo recuperarse del desgaste energético diario, además de ayudar a fijar los recuerdos. Es por eso que también hay que dedicarle el tiempo que merece también en vacaciones, ya que son habituales los cambios de horarios en esta época: acostarse tarde y levantarse temprano para aprovechar al máximo los días de playa puede atentar contra el correcto descanso.

Qué hacer: Una buena alternativa, según mencionan los expertos, es fomentar la siesta para descansar un número de horas adecuado. También es conveniente tener presente que dormir bien forma parte del disfrute durante las vacaciones y que a veces es mejor resignar algunas horas de playa para dedicarlas a recuperar energías.

EN EL AGUA

Las lesiones traumatológicas más frecuentes que ocurren en las piscinas suelen ser caídas al resbalar por no llevar protección adecuada en los pies en áreas húmedas y en la mayoría de los casos la zona afectada es el tobillo, advierten los especialistas.

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta cuando de chapotear en el agua se trata son los accidentes de asfixia por inmersión (ahogos), en especial, entre los más pequeños que todavía no saben nadar.
Tampoco hay que subestimar la posibilidad de que se nos "corte la digestión" por meternos inmediatamente al agua después de comer. Según señalan los expertos, en realidad se trata de un síncope o pérdida de consciencia debido a un cambio muy brusco de la temperatura corporal, que suele producirse tras el baño en aguas frías. Es más probable cuanto más fuerte sea el cambio de temperatura, si ha habido previamente exposición prolongada al sol, ejercicio físico o comida copiosa, o si se ha ingerido alcohol o psicofármacos. Antes de sufrir el desvanecimiento en el agua, la persona puede notar síntomas de alarma como sopor, mareo, dolor de cabeza o zumbido de oídos, lo que debería llevarle a salir del agua con rapidez y pedir ayuda por si acontece el desmayo.

Qué hacer. Para prevenir las lesiones es importante cumplir las normas, sencillas y claras, que están expuestas en las piscinas y se trata de una piscina particular, recordar no correr ni caminar sin calzado adecuado en las áreas mojadas.

En la playa hay que recordar el peligro que supone tirarse desde las rocas, lo cual puede provocar un traumatismo o lesión medular.

Los niños siempre deben estar bajo supervisión, ya sea en la pileta o la playa, porque un breve descuido puede conducir a resultados fatales.

Además, se recomienda aguardar una hora después de comer antes de ingresar al agua y hacerlo de forma gradual cuando se estuvo mucho tiempo expuesto al sol.

LOS PIES

Ampollas y rozaduras son algunas de las lesiones más frecuentes con los cambios estacionales del calzado. A ellas se suman los hongos o "pie de atleta", que suelen generar molestos picores, y las durezas o grietas en los talones (que surgen cuando el pie se deshidrata al exponerlo al aire libre y a las altas temperaturas).

Qué hacer. Los especialistas remarcan que no se debe retirar la piel de las ampollas, sólo hay que drenarlas y protegerlas, de igual manera que las rozaduras, con apósitos acolchados adherentes. En el caso de los hongos, el mejor tratamiento es la prevención: no hay que caminar descalzos en zonas comunes de gimnasios, piscinas o duchas públicas. Y para mantener hidratado el pie, se recomiendan cremas de urea u otros queratolíticos, incluso aplicar en la zona vaselina pura.

LOS OIDOS

La otitis es la patología otorrinolaringológica más común en verano. Se debe a una infección por exposición al agua y casi siempre está asociada a tapones de cerumen o a alteraciones en el conducto auditivo.

La otitis relacionada con el buceo (barotrauma), muy frecuente en verano, se debe a una alteración en la presión del oído medio durante la inmersión que se produce por un problema de compensación de presiones al descender al fondo o al ascender.

Qué hacer. Para prevenir las otitis es recomendable limpiar los tapones de cerumen antes de la época de mar y pileta. También se recomienda el uso de tapones para el baño o la utilización de gotas en las personas predispuestas. Para evitar lesiones, se recomienda a las personas interesadas en bucear que realicen un curso de buceo en condiciones que les enseñen las técnicas de compensación de presión en el oído.

DEPORTES AL EXTREMO

La natación, el windsurf, el surf, kitesurf, el esquí acuático... son todas actividades refrescantes y divertidas. Sin embargo, a menudo pueden convertirse en fuente de lesiones. Además, si no se ha practicado ningún tipo de ejercicio durante el año, no es conveniente comenzar a hacerlo de manera intensiva durante las vacaciones.

Qué hacer. Es muy importante someterse a una valoración médico-deportiva antes de iniciarse en los deportes acuáticos. Pocos saben que, por ejemplo, el windsurf o la vela implican un uso intensivo de los brazos y de la parte superior del cuerpo, requieren estar bastante en forma y, sin una preparación previa, pueden provocar lesiones localizadas en el hombro, codo y muñeca.

Y si decide comenzar con alguna rutina de actividad física durante sus días de descanso, hágalo de manera gradual para que su organismo se vaya acostumbrando y pueda aumentar luego las intensidades y tiempos de ejercitación.

Fuente: Diario La Prensa