El objetivo, acordado en la última Conferencia Internacional
de Sida, pretende que la mayoría de los afectados tenga un nivel indetectable
del virus. Denuncian que la “criminalización del VIH” en algunos países
contribuye a extender la epidemia.
“Si se logran los tres ‘90’, el resultado será que el 72 por
ciento de la población viviendo con VIH estará con el virus indetectable en la
sangre”, anticipó Pedro Cahn, ex presidente de la Sociedad Internacional de
Sida, en referencia a la Iniciativa 90-90-90, de Onusida, que consideró “un
tema sobresaliente en la Conferencia”. La Iniciativa fija plazo hasta 2020.
“Bajo esa extensión del tratamiento antirretroviral se producirá sólo una
pequeña cantidad de nuevas trasmisiones del virus”, explicó el especialista, y
señaló que “en el centro de esta estrategia está el hecho de que el tratamiento
antirretroviral tiene eficacia preventiva, ya que reduce la cantidad de virus
tanto en la sangre como en el semen; por supuesto que esto no elimina el
criterio general que sostiene el uso del preservativo”.
Sin embargo, Daniela Garone –coordinadora de Médicos sin Fronteras
en Malawi– advirtió que “de los 35 millones de personas con VIH que hay en el
mundo, 19 millones no saben que están infectadas: las que lo saben son menos
del 50 por ciento, y hay que elevar esta proporción hasta el 90 por ciento. De
los que sí están diagnosticados, sólo el 35 por ciento recibe tratamiento
antirretroviral: hay que subir al 90 por ciento. Y de los que sí se tratan,
sólo el 75 por ciento cumple el tratamiento con suficiente ‘adherencia’ como
para mantener el virus indetectable: también hay que llegar al 90 por ciento.
Especialmente en las regiones de alta prevalencia de VIH, como Africa y Asia,
es necesario buscar respuestas innovadoras para alcanzar esos objetivos, en un
marco en que el Fondo Global contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, que
financia más del 90 por ciento de los programas, está reduciendo su
disponibilidad de fondos y no alcanza a cubrir más del 30 por ciento de lo que
en realidad se necesita”. (La Argentina cubre su programa con fondos propios.)
“Otro tema que se destacó en la Conferencia –agregó Cahn–
fue el de la criminalización del VIH que tiene lugar en muchos países.”
–¿Criminalización del VIH? –se asombró, todavía, Página/12.
–Sí. Hay países donde la trasmisión del VIH puede ser penada
por la ley, en lugar de entender que en toda relación sexual consentida la
responsabilidad de cuidarse mediante el preservativo es de ambas partes y en
todos los casos. Esto ciertamente se vincula con la criminalización de las
personas por su orientación sexual, que afecta a más de 70 países, como Uganda
y Rusia, que también tiene una política muy agresiva para con los usuarios de
drogas. Estas políticas han incrementado las epidemias de VIH y de tuberculosis
al hacer que los pacientes no vayan a los hospitales a ser atendidos. La
penalización de los que viven con VIH, por vía del estigma y la discriminación,
hace que se clandestinicen, y así no son alcanzados por el sistema de salud.
Otro tema muy favorecido en la Conferencia fue la nueva
propuesta de la OMS para promover el autotesteo del VIH. “La idea es que la
persona compre el kit en la farmacia y se haga la prueba en forma parecida a un
test de embarazo, en este caso utilizando la saliva”, señaló Omar Sued,
director de investigaciones clínicas de Fundación Huésped. El autotest fue
aprobado en Gran Bretaña en abril de este año, y Francia anunció su propósito
de darle curso antes de fin de año. En Estados Unidos ya fue aprobado hace un
par de años como producto de venta libre en farmacias. “En la Argentina, el
autotest en saliva todavía no está disponible –observó Sued–, pero hay centros
de testeo donde se hacen pruebas rápidas de detección”.
Si bien se presentaron nuevos medicamentos
antirretrovirales, que afianzan la estrategia de mantener al paciente sin
síntomas y con el virus en niveles indetectables, la expectativa de lograr la
cura propiamente dicha sigue sin cumplirse. No obstante, se presentó el ensayo
clínico de un nuevo fármaco, llamado romidepsina, que permite “despertar” las
denominadas “células dormidas”: “Sucede que, aun cuando las combinaciones de
drogas reducen el virus a niveles indetectables en sangre, de todos modos
permanece escondido en células del tejido inmunitario, así que, si se
interrumpe el tratamiento, el VIH tarde o temprano reaparece. El fármaco en
investigación permite que el virus revele su presencia en esos tejidos,
otorgando chances para que un futuro tratamiento pueda llegar a eliminarlo y
así, por fin, curar la enfermedad”, contó Sued.
Fuente: Diario Página 12 - Ver más noticias sobre VIH