El efecto preventivo del tamoxifeno para el cáncer de mama
se prolonga más de lo que se presuponía, hasta 20 años. Así lo ha observado un
grupo de expertos de la Universidad Queen Mary de Londres, quien además estima
que durante ese tiempo dicho tratamiento logra reducir la tasa de incidencia de
este tumor en un 30%.
Analizaron a 7.154 mujeres pre y posmenopáusicas. De forma
aleatoria, y durante cinco años, algunas de ellas recibieron el tratamiento a
base de tamoxifeno (20 miligramos al día) y el resto tomaba placebo. Los
primeros resultados, a los ocho años, ya mostraban un efecto 'guardián'. Ahora,
dos décadas después, los datos confirman que cinco años con este tamoxifeno
reduce un 35% los tumores de mama durante los 20 años siguientes a la terapia.
Este nuevo y prolongado análisis se acaba de presentar en el
San Antonio Breast Cancer Symposium que se está celebrando estos días en EEUU.
Veinte años después, 251 mujeres del grupo del tamoxifeno desarrollaron cáncer
de mama, en comparación con 350 del grupo placebo, es decir, un descenso del
29%. "El riesgo calculado de sufrir este tipo de tumor entre las primeras
fue del 8% y del 12% en el segundo grupo", relatan los autores en su
artículo, publicado en la revista 'The Lancet Oncology'.
"El tamoxifeno es un tratamiento bien establecido y
eficaz para ciertos tipos de cáncer de mama [a la hora de reducir las
recaídas], pero ahora tenemos evidencia de sus beneficios preventivos en
mujeres sanas con alto riesgo a muy largo plazo. Reduce las tasas de cáncer de
mama en casi un tercio y este impacto se ha mantenido fuerte y sin cesar
durante 20 años", subraya Jack Cuzick, responsable del análisis y director
del Centro para la Prevención del Cáncer de la Universidad Queen Mary de
Londres. "Esperamos que estos resultados ayuden a considerar al tamoxifeno
como opción para la prevención del cáncer de mama en mujeres sanas con
antecedentes familiares u otros factores de riesgo". La otra alternativa
obliga a pasar por el quirófano, como hizo Angelina Jolie cuando decidió
someterse a una doble mastectomía profiláctica, por su perfil de riesgo.
A mediados del año pasado, Reino Unido dio el paso. Se
convirtió en el primer país europeo en autorizar el uso de este medicamento (y
también del raloxifeno) como tratamiento profiláctico en mujeres sanas con
altas probabilidades de desarrollar un tumor de mama. Hasta esa fecha, en Reino
Unido ambos medicamentos se indicaban sólo en pacientes diagnosticadas de
cáncer, después de la cirugía, para reducir el riesgo de recaídas. Precisamente
este es el uso oficial en España, aunque "en algunos casos sí se está
tomando esta medida como profiláctica", expone José Enrique Alés,
coordinador del departamento de Quimioprevención del Grupo Español de
Investigación del Cáncer de Mama (Geicam), pero "no se hace de forma
universal", remarca el especialista.
Su uso es controvertido porque algunos estudios han indicado
que este tipo de terapias "puede aumentar el riesgo de embolias
pulmonares, trombosis y de cáncer de endometrio (las probabilidades se
duplican)", argumenta Alés. Los datos de este estudio revelan que este último
efecto secundario era 3,8 veces más frecuente en el grupo de tamoxifeno.
Incluso aunque las guías americanas contemplan el uso de tamoxifeno y
raloxifeno en quimioprevención, "se utiliza muy por debajo de lo que
cabría esperar dados los beneficios".
Sin embargo, afirma este experto, "tenemos
alternativas, como el exemestano, que no incrementan el riesgo de cáncer de
endometrio en mujeres posmenopáusicas". Por su mecanismo de acción,
"en las premenopáusicas, la única alternativa es el tamoxifeno", agrega.
Se trata de "individualizar el tratamiento al máximo, valorando los
riesgos y los beneficios en cada caso". Lo que está claro es que la
población que se podría beneficiar de esta medida profiláctica "es
relativamente alta, sobre todo en las mujeres tras la menopausia, que son las
que más riesgo tienen de desarrollar este tipo de tumor. Si se extendiera su
uso, continúa Alés, podrían reducirse unos 5.000 casos de cáncer de mama nuevos
al año. Así lo confirman los datos de un estudio que presentó Geicam el año
pasado".
A los beneficios clínicos, además, habría que sumar, según
el especialista español, "un importante ahorro de costes económicos (por
tratamientos de quimioterapia, radioterapia, cirugía, atención hospitalaria,
pérdidas laborales...), sociales y psicológicos derivados de la atención de los
pacientes con cáncer de mama que, de lograr prevenir la aparición de la
enfermedad, no se darían".
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Cáncer