Ha dado un margen de un año a las autoridades para modificar
la normativa actual.
Esta decisión supone un giro de 180 grados frente a la que
la misma corte tomó en 1993, cuando rechazó la demanda de Sue Rodríguez, una
mujer que se encontraba en estado terminal y que reclamaba que se le permitiera
el suicidio asistido.
Los nueve jueces del Tribunal Supremo, máxima autoridad
judicial de Canadá, votaron a favor de revertir la decisión de 1993 y firmaron
de forma conjunta el fallo, lo que los expertos legales afirman que es inusual
y tiene la intención de reforzar el consenso.
Los jueces explican en su dictamen que no están de acuerdo
en que "la formulación existencial del derecho a la vida requiere una
absoluta prohibición a la muerte asistida o que los individuos no pueden
'renunciar' a su derecho a la vida".
"Esto crearía un 'deber de vivir' en vez de un 'derecho
a la vida' y cuestionaría la legalidad de cualquier consentimiento a la
retirada o negativa de tratamientos para salvar vidas o mantener la vida",
añade el Tribunal Supremo.
La revisión de la prohibición al suicidio asistido médico es
consecuencia de las demandas presentadas por dos mujeres, Kathleen Carty y
Gloria Taylor, que sufrían enfermedades crónicas degenerativas.
Carter murió en 2010 en una clínica suiza que practica
suicidios asistidos, mientras que Taylor falleció en 2012 a causa de una
infección.Pero antes de morir ambas recurrieron a los tribunales, lo que inició
el proceso judicial que ha terminado este viernes.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Muerte Digna