Me irrito con facilidad, me preocupo en exceso por las cosas
que me rodean, suelo perder los nervios, tengo miedo de que mi pareja me
abandone... Cuando alguien se muestra muy identificado con ciertas afirmaciones
empieza a evidenciarse una señal de alarma para discriminar a aquellos
individuos que probablemente no sean aptos para ser pilotos. La realización de
este tipo de test psicotécnicos forma parte de las pruebas a las que una
persona se tiene que enfrentar para obtener la licencia de aviación y que tienen
por objetivo minimizar el riesgo de accidentes como el del avión Airbus A320 en
Francia.
Junto con la valoración psicológica y psiquiátrica, también
se llevan a cabo pruebas médicas para descartar posibles enfermedades o
trastornos subyacentes. Entre otras, se realizan análisis cardiológicos (se
examina el estado del corazón, la existencia de anomalías o lesiones en los
órganos y vasos, trastornos tromboembólicos, etc.); oftalmológicos (se
comprueba la capacidad de distinguir colores, la agudeza visual, el campo
visual, etc.); otorrino-laringológicos (con el objetivo, sobre todo, de
comprobar la capacidad auditiva) o dermatológicos.
Así como las pruebas médicas se desarrollan de forma
escrupulosa y exhaustiva antes de otorgar la licencia y en cada una de las
revisiones periódicas cuando los pilotos ya están en activo, las psicológicas y
psiquiátricas no reciben tanta atención, denuncian los expertos consultados por
este periódico. De hecho, la normativa europea sólo contempla la obligatoriedad
de esta evaluación a la hora de licenciarse. "No es necesario someterse de
nuevo a test psicotécnicos ni a entrevistas con el psiquiatra de forma
rutinaria, salvo la evidencia o sospecha de algún trastorno psicológico",
argumenta Rafael Rodrigo de Losada, médico aeronáutico del centro de
reconocimiento médico de pilotos Diagnosis Médica-Creu Blanca, uno de los pocos
centros oficiales reconocidos por la Dirección General de Aviación Civil, que
es quien concede las licencias y establece los requisitos psíquico-físicos que
deben cumplir estos profesionales, basándose en el reglamento 1178/2011 de la
Comisión Europea que todos los países de la UE deben cumplir. De hecho, la
aerolínea Lufthansa ha reconocido que ellos no realizan test psicológicos a los
pilotos una vez que estos ya entran a trabajar en la compañía.
Más allá de las dudas que pueda plantear la evaluación
psicológica inicial (los expertos reconocen la posibilidad de escapar a las
trampas de estos test), el problema fundamental es la falta de seguimiento una
vez logran el apto para pilotar. "Trastornos como la depresión y la
psicosis se pueden desarrollar con posterioridad y son precisamente los que más
se asocian con el suicidio", apunta Kazuhiro Tajima Pozo, psiquiatra de la
Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y presidente de la Asociación Española de
Jóvenes Psiquiatras, informa Ángeles López.
Tal y como señala Robert Bor, psicólogo especializado en
esta profesión, en su libro La Salud Mental en la Aviación, entre un 0,72% y un
2,4% de los accidentes de aviación son resultado de un suicidio del piloto, y
de una historia de problemas psiquiátricos o domésticos, según se ha deducido
de varias investigaciones sobre el tema.
Pero, tal y como explican varios pilotos consultados por EL
MUNDO, a la parte psicológica sólo se le dedica unos minutos en las revisiones
médicas que periódicamente reciben estos profesionales. Además, en la mayoría
de las ocasiones, esa valoración no la hace ni un psicólogo ni un psiquiatra
sino el propio médico responsable del examen físico. Los pilotos que han
hablado con este periódico, cuya identidad no quieren revelar, señalan que las
preguntas sobre el estado de salud psíquico son un mero trámite, se limitan a
"si tenemos algún problema o qué tal dormimos".
Como apunta Miriam González, coordinadora del grupo de
emergencias del Colegio de Psicólogos de Madrid, "la ley de prevención de
riesgos laborales no hace hincapié en el ámbito de riesgos psicosociales,
fundamental para evitar este tipo de circunstancias derivadas de las condiciones
laborales y del estado emocional de la persona". Sobre todo en
determinadas profesiones, remarca, como la de los pilotos, donde "tendría
que haber una atención psicológica más continuada". De la misma opinión es
Rodrigo de Losada, quien insiste en que "hay profesiones que deberían
incluir más controles en el aspecto emocional y psicológico".
El vicepresidente del Consejo General de Psicólogos,
Fernando Chacón, señala la misma carencia: "Creo que debería haber una
normativa que establezca una periodicidad obligatoria para hacer estas pruebas
psicológicas. Por ejemplo con el accidente del tren Alvia [de Santiago de
Compostela], se cambió la legislación para maquinistas y, en lugar de hacer una
valoración cada cinco años, se estableció una revisión anual".
Evaluación psicológica inicial
Test estandarizados. Los cuestionarios que se utilizan antes de obtener la
licencia no son específicos para pilotos, explica Daniel Peña, doctor en
psicología. Son test psicotécnicos que intentan hacer una fotografía del rendimiento
cognitivo, de las capacidades del individuo para reaccionar ante estímulos y de
su personalidad. A través de unos 250 ítems, los psicólogos tratan de captar
rasgos del individuo. En esta profesión, los que más influyen a la hora de
sentenciar un no apto, según Mónica Hurtado, psicóloga del centro Diagnosis
Médica-Creu Blanca, son: la inestabilidad emocional, la tendencia depresiva y
la ansiedad o la falta de recursos para gestionar situaciones críticas, entre
otros. Características que se empiezan a ver cuando la persona se muestra muy
identificada con ítems como los que encabezan esta página. El psicólogo coteja
sus impresiones con las del psiquiatra, tras haberle realizado una extensa
entrevista y un test específico para detectar trastornos psiquiátricos como el
depresivo, bipolar o esquizofrenia.
Fuente: Diario El Mundo - Ver más sobre Salud Mental