El trabajo fue publicado en la revista científica Plos One:
señala que “la genómica clínica promete ser especialmente apropiada para el
estudio de condiciones como los trastornos del espectro autista (TEA)”, y
precisa que “hemos identificado una familia en las que tres hermanos presentan
TEA sin causa identificada. Efectuamos secuenciación completa del genoma en los
tres, utilizando análisis bioinformático. Los tres hermanos, varones,
presentaban un síndrome caracterizado por discapacidad intelectual severa,
ausencia de lenguaje, síntomas del espectro autista y epilepsia”. Observan que
“los trastornos del espectro autista (TEA) son frecuente causa de discapacidad
temprana. Se caracterizan por dificultades en la interacción social y la
comunicación, así como por conductas repetitivas y restringidas. Los TEA son
etiológicamente heterogéneos, con cientos de alteraciones genéticas
involucradas”. Entre ellas, la que concierne al Shank3 fue identificada “en
aproximadamente el 0,5 por ciento de las personas con TEA. Sin embargo, pocos
casos de TEA familiar causado por mutaciones en el Shank3 habían sido
identificados”.
Marcelo Kauffman –titular del Consultorio de Neurogenética
del Hospital Ramos Mejía, quien lideró el trabajo junto con Adrián Turjanski y
Martín Vázquez, todos investigadores del Conicet– empezó por advertir que
“sería un error extrapolar los resultados a la población global de personas con
autismo. La investigación se efectuó en una familia donde tres de los hijos,
además de TEA, tenían otros síntomas, como el retraso mental severo, y esto
sucede en una proporción reducida de los casos de autismo: en la mayor parte,
sólo un miembro de la familia padece el trastorno. Cuando hay dos o más
hermanos afectados, se trata de familias con alto riesgo de recurrencia, y en
éstas el factor genético tiene mayor peso”.
En todos los casos, observó Kauffman, “a diferencia de otras
enfermedades, donde una única alteración en un único gen es necesaria y
suficiente para que se presente la sintomatología, en el autismo pueden
intervenir distintos factores genéticos, y no son suficientes, sino que en la
mayoría de los casos intervienen factores ambientales, incluyendo la historia y
condiciones de vida de la persona; en esto, el autismo se parece a trastornos
como la hipertensión arterial o la diabetes. Buscar el factor genético en casos
individuales sólo tiene sentido en casos como el del estudio, de familias con
alto riesgo de recurrencia”.
Los científicos secuenciaron en forma completa el genoma de
cada uno de los tres hermanitos afectados. Fue la primera vez en la Argentina
que se efectuó este procedimiento. “Trabajamos sobre una lista de unos 180
genes ‘candidatos’, de los que se sabe que, cuando tienen alteraciones, pueden
estar implicados en la causa del autismo”, contó Kauffman. El candidato ganador
fue el Shank3. Kauffman subrayó que el trabajo “se hizo con tecnología y
recursos humanos locales. Antes de este trabajo no se habían realizado
secuencias completas de genomas humanos en la Argentina, y fue posible gracias
a dos plataformas tecnológicas instaladas con financiación del Ministerio de
Ciencia y Tecnología”.
El hallazgo podría tener repercusiones clínicas: “Los
defectos en el gen Shank3 alteran la conectividad de las neuronas: un eventual
fármaco que mejorara esas alteraciones podría formar parte de un tratamiento
para estos trastornos. Y en cualquier caso, aun mientras no haya una cura,
constatamos que identificar una explicación para el trastorno de su hijo libera
a los padres de una gran carga de angustia, la misma que los llevó a peregrinar
durante años por consultorios tratando de saber qué les pasaba a sus hijos”,
señaló Kauffman.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) puntualiza que “el
autismo es una discapacidad permanente del desarrollo que se manifiesta en los
tres primeros años de vida y se deriva de un trastorno neurológico que afecta
el funcionamiento del cerebro y que se caracteriza por deficiencias en la
interacción social, problemas en la comunicación verbal y no verbal y patrones
de comportamiento, intereses y actividades restringidos y repetitivos”.
Fuente: Página 12 - Ver más sobre Ciencia