De 2011 a 2014, el consumo de cigarrillos de esa droga
aumentó un 46,7% entre los alumnos de colegios secundarios porteños.
El consumo de drogas aumenta en la ciudad de Buenos Aires.
No se trata de una afirmación sustentada sólo en opiniones de los que trabajan
en temas de narcotráfico y adicciones, sino que es el resultado de estudios oficiales.
Los datos señalan que entre 2011 y 2014 creció un 46,7 por ciento el consumo de
marihuana entre estudiantes porteños de nivel medio, con lo que prácticamente
igualó al del tabaco. La evolución del consumo de esas dos sustancias tiende a
que en el próximo informe la marihuana supere al tabaco entre los estudiantes
secundarios porteños.
Esa información fue consignada por la Sedronar en su
encuesta nacional en establecimientos de enseñanza secundaria. En marzo pasado,
el Observatorio de Políticas Sociales en Adicciones del gobierno porteño había
establecido un incremento en ese mismo período del 75 por ciento. Más allá de
la diferencia entre esos organismos, la comparación de sus resultados permite
determinar un piso alto en el aumento del consumo de picadura de marihuana.
En el sondeo realizado por la Sedronar aparece un hecho por
demás preocupante: entre 2011 y 2014, las mujeres estudiantes duplicaron su
consumo de marihuana. Ellas ahora fuman cannabis sativa casi en igual
proporción que los varones. Un síntoma de la tolerancia social a las drogas y
de la consolidación local del mercado de venta minorista.
Se estableció, además, que fuman marihuana de manera
cotidiana tres de cada diez estudiantes del último año de nivel medio La
penetración de la droga que exhibe ese documento tiene un elemento adicional a
tomar en cuenta: se trata de una encuesta entre jóvenes escolarizados, por lo
que los especialistas sospechan que la situación es peor entre aquellos que ni
estudian ni trabajan. El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad
Católica había advertido en mayo que sus sondeos indicaban la venta de drogas
en la mitad de los barrios argentinos, con un sostenido crecimiento de los
puestos de distribución minoristas de estupefacientes, el llamado narcomenudeo.
En el trabajo de la Sedronar figura una prevalencia anual en
consumo de marihuana de 17,6 por ciento. Esa medición, en 2011, se había
establecido en 12 por ciento, mientras que en 2009 la cifra fue de 12,9 por
ciento. El uso del cannabis sativa se disparó notablemente en los últimos años.
Ese dato coincide con el período de récords de incautaciones
de picadura de marihuana por parte de las fuerzas de seguridad federales. La
relación queda a la vista: circula más droga y hay más consumo.
Y las adolescentes porteñas pasaron de un consumo del 8,2
por ciento, registrado en 2011, al 16,4 por ciento, en 2014.
La marihuana es la droga ilegal más utilizada. Sin embargo,
la tendencia señala que esa sustancia está cerca de superar el consumo de
tabaco, en curva descendente a partir de prohibiciones y barreras sociales que
desalientan a los fumadores. La prevalencia de consumo en el año de marihuana
es de 17,6 por ciento, mientras que la de tabaco es de 21,7. Pero si se toma en
cuenta el sexo, el 18,6 por ciento de los varones fuma marihuana, en una
proporción muy cercana al 19,2 por ciento que aseguró consumir tabaco.
Esa información oficial avala la posición de especialistas
opuestos a la liberalización de las drogas, ya que éstos argumentan que sin un
freno legal el consumo de marihuana y cocaína podría llegar a prevalencias
superiores a las encontradas en el tabaco y el alcohol, las dos sustancias
psicoactivas legales.
Abusos con el alcohol
El alcohol es la sustancia psicoactiva de mayor uso entre
los jóvenes, con una prevalencia anual de 33,5 por ciento. En ese caso sí se
marca una diferencia sustancial en grupos etarios, ya que los estudiantes de 17
o más años tienen un consumo de 80 por ciento. En esa franja se determinó un
consumo de tabaco de 33,6 por ciento y la utilización de marihuana por parte
del 30,7 por ciento.
El consumo de cocaína también trepó desde el 1,8 por ciento
registrado en 2011 al 2,5 por ciento en 2014, mientras en el uso de sustancias
sintéticas creció de 1,3 por ciento a 2,9 por ciento. En ese caso también hay
claras diferencias en las franjas etarias analizadas, ya que al tomarse en
cuenta a los estudiantes de 17 o más años se encuentra un consumo de drogas de
diseño que llega al 5,7 por ciento, un dato que "presenta un valor
superior a la media nacional", establecida en 2,2 por ciento . Las cifras
oficiales que reflejan el aumento del consumo de drogas entre adolescentes
apuntalan la percepción sobre el crecimiento del mercado local de
estupefacientes.
Fuente: Diario La Nación - Ver más sobre Adicciones