Como es habitual en muchos lugares del mundo, incluyendo la
Argentina, el día 3 de diciembre se celebra el Día del Médico, fecha elegida
por la Confederación Médica Panamericana para homenajear a Carlos Juan Finlay
Barrés, un médico cubano que descubrió que un mosquito era el responsable de
trasmitir la enfermedad de la fiebre amarilla, hasta ese entonces causa de la
mayor cantidad de muertes en el mundo.
Los estudios de Finlay, que comenzó a ocuparse del
padecimiento en 1865, resultaron determinantes, y en 1881 ante la Academia de
Ciencias de La Habana, presentó su trabajo fundamental. Fue recién 20 años
después que comenzaron a prestar atención a su hipótesis. En 1900, una Comisión
de la Fiebre Amarilla enviada por Estados Unidos a Cuba logró comprobar su
teoría, 55 años después la Confederación Médica Panamericana (CMP) dispuso que
se celebrara el Día del Médico el 3 de diciembre para rendirle homenaje al
“hombre mosquito”, quien gracias a su descubrimiento salvó millones de vida.
En nuestro país festejamos el Día del Médico desde hace 59
años, como resultado de la iniciativa del Colegio Médico de Córdoba, avalada
por la Confederación Médica Argentina y oficializada por decreto del Gobierno
nacional en 1956.
En diálogo con TiempoSur, Silvina Melo, médica ginecóloga de la ciudad de Río Gallegos que reside en Córdoba y se especializa en España
en busca de mayores conocimientos en lo que respecta a la fertilización
asistida, explicó que “a diferencia de muchos de mis compañeros, yo no sabía
qué quería ser cuando era chica. O eso creía yo, porque mirando hacia atrás me
doy cuenta de detalles que me decían que mi futuro era ser médico”, y continuó:
“Siempre me ha encantado la ciencia, sobre todo la biología, disfrutaba en las
clases y estudiándola. Los responsables, en parte, fueron mis profesores que se
implicaban y vivían las explicaciones de los temas.
Siempre me gustó saber el por qué de las cosas, era como un
juego darle vueltas y vueltas en la cabeza hasta resolver problemas y después
llegaba la satisfacción de haberlo conseguido, y qué mayor enigma que descubrir
cada día qué le ocurre a cada uno de tus pacientes”.
“Siempre me ha gustado ayudar, serle útil a los que me
rodean, sentirme necesitada y saber responder a esas necesidades. Lo que
siempre me ha hecho disfrutar formaba parte de la práctica de la medicina,
porque finalmente lo que hace el médico es ayudar a sus pacientes: a que no
enfermen, a que curen, a que no padezcan”.
Fuente: Diario Tiempo Sur - Ver más Efemérides