Hay una concienciación mundial cada vez mayor de que la
atención de calidad es fundamental para mantener a las madres y a los recién
nacidos vivos y sanos. Cada año mueren 303 000 mujeres durante el embarazo y el
parto, se producen 2,6 millones de muertes prenatales y 2,7 millones de recién
nacidos fallecen durante los primeros 28 días de vida. Una atención de mayor
calidad puede prevenir muchas de estas muertes.
A continuación, se describen algunas de las
recomendaciones de la OMS sobre cómo los países pueden mejorar la calidad de la
atención en sus centros de salud y prevenir las muertes de madres y recién
nacidos gracias a sus Normas para mejorar la calidad de la atención a la madre
y el recién nacido en los establecimientos de salud.
Las embarazadas deben recibir la atención adecuada en el
momento oportuno
La OMS recomienda que las embarazadas vean a su proveedor de
asistencia sanitaria al menos ocho veces durante el embarazo para detectar y
tratar posibles problemas y reducir la probabilidad de mortalidad prenatal o
neonatal. La atención prenatal también ofrece una oportunidad para que el
personal sanitario proporcione apoyo e información a las embarazadas, por
ejemplo sobre estilos de vida saludables, prevención de enfermedades y
planificación familiar.
Los recién nacidos deben recibir atención esencial
inmediatamente después del parto
Se debe colocar al recién nacido sobre el pecho de la madre
para mantener el contacto directo piel con piel y permitirle mamar. Se le debe
mantener limpio y caliente, y proporcionarle cuidado para los ojos y el cordón
umbilical. Se debe retrasar el baño hasta que hayan pasado 24 horas, y hay que
administrarle vitamina K y vacunas según las directrices nacionales, vigilarle
la temperatura e identificar y tratar las complicaciones. Un examen completo
antes de dar el alta, normalmente a las 24 horas, constituye el primer
reconocimiento médico postnatal.
Los recién nacidos de pequeño tamaño y enfermos deben
recibir una atención adecuada en los centros
Los recién nacidos de pequeño tamaño (como los bebés
prematuros o los bebés pequeños para la edad gestacional) corren un riesgo
mucho mayor de fallecer durante el periodo neonatal y de experimentar problemas
de salud a largo plazo y discapacidades permanentes. Se les debe mantener
calientes en todo momento y alimentar con leche materna de sus madres. Se debe
ayudar a las madres a practicar el método madre canguro cuando la condición del
recién nacido lo permita. Los recién nacidos muy pequeños y enfermos deberían
ser atendidos en unidades de neonatología bien equipadas y ser monitoreados de
cerca por personal formado para detectar complicaciones.
Todas las mujeres y los recién nacidos deben recibir una
atención que prevenga las infecciones nosocomiales
Las infecciones nosocomiales aumentan el riesgo de muerte y
enfermedad e incrementan el coste de la atención y la duración de la estancia
en el hospital. Es esencial adoptar las precauciones habituales para prevenir
las infecciones hospitalarias, como lavarse las manos con agua y jabón o un
desinfectante de manos a base de alcohol antes y después de examinar a un
paciente, almacenar y eliminar de forma segura los desechos infecciosos y los
objetos punzantes, y esterilizar y desinfectar los instrumentos en la sala de
partos y la zona de atención neonatal.
Los centros de salud deben disponer de un entorno físico
apropiado
Los centros de salud deben contar con instalaciones para el
agua, la energía, el saneamiento, la higiene de las manos y la eliminación de
desechos que funcionen y sean fiables y seguras. El espacio debe estar
concebido, organizado y mantenido de forma que permita la intimidad y facilite
la prestación de servicios de calidad. Los establecimientos también deben
disponer de reservas adecuadas de medicamentos, suministros y material.
La comunicación con las mujeres y sus familias debe ser
eficaz y responder a sus necesidades
Las pacientes deben recibir información completa acerca de
la atención que reciben y sentirse involucradas en todas las decisiones
referentes a su tratamiento. La comunicación eficaz entre los proveedores de
asistencia sanitaria y las pacientes puede reducir la ansiedad innecesaria y
hacer que el parto sea una experiencia positiva para la mujer, incluso cuando
se produzcan complicaciones.
La derivación de mujeres y recién nacidos no debe sufrir
retrasos
Los establecimientos de salud deben contar con servicios de
transporte equipados y disponibles que funcionen las 24 horas del día y 7 días
a la semana para trasladar a mujeres y recién nacidos cuando sea necesario. Se
debe disponer de una lista de establecimientos conocidos de la red a la que se
pueda acceder fácilmente. Además, el sistema de derivación de pacientes debe
estar supervisado y rendir cuentas, y disponer de una política que proteja a
las mujeres de los obstáculos financieros.
No se debe someter a ninguna mujer a prácticas nocivas
durante el trabajo de parto, el parto y el puerperio
Las prácticas innecesarias y nocivas pueden causar
complicaciones y perjudicar a las madres y sus recién nacidos. Entre ellas se
encuentran los enemas sistemáticos y el rasurado púbico o perineal antes del
parto vaginal, el baño inmediato del recién nacido, mantener a los bebés sanos
separados de sus madres, y la publicidad y promoción de sucedáneos de la lecha
materna y la alimentación con biberón.
Los establecimientos de salud deben tener en todo momento
personal bien formado y motivado para prestar servicios sanitarios
Todas las zonas del centro de salud destinadas al trabajo de
parto y al parto deben contar las 24 horas del día con profesionales
competentes y bien formados y asistentes de partería cualificados en número
suficiente para hacer frente al volumen de trabajo previsto. Los obstáculos
habituales a los que se enfrenta el personal de partería para proporcionar una
atención de calidad incluyen una valoración social baja, salarios bajos, largas
jornadas de trabajo, dotación de personal insuficiente y falta de instalaciones
que funcionen adecuadamente. Es importante centrarse en una formación y una
gestión del personal sanitario sobre la base de las experiencias del personal
de partería.
Todas las mujeres y recién nacidos deben tener un historial
clínico completo, exacto y estandarizado
Todos los recién nacidos deben recibir un acta de
nacimiento. Un historial clínico completo y preciso permite documentar la
atención dispensada, el seguimiento clínico, la detección precoz de
complicaciones y los resultados sanitarios, y ayuda a identificar áreas que
podrían mejorarse. La información sobre los recién nacidos, como vacunas, edad
gestacional, peso al nacer y observaciones durante los exámenes, debe
registrarse en un sistema que permita vincular a las madres y sus recién
nacidos en todos los registros.
Fuente: Organización Mundial de la Salud - Ver más sobre OMS/OPS