El flamante ministro
comenzó su gestión con promesas de equidad y de trabajo. Puertas adentro, ya
hablan de lograr mayor financiamiento para poder llevar adelante planes prácticamente paralizados”. Cuál será el futuro de la CUS.
Rubinstein asumió este martes en una sencilla ceremonia
presidida por Macri. “Como médico de familia es para mí una gran
responsabilidad y un gran alegría velar desde hoy por la salud de todos los
argentinos”, aseguró el flamante ministro, quien adelantó que los principales
objetivos de su gestión, entre los que se encuentran “acercar la salud a la
gente a través de la Cobertura Universal de Salud, para que todos tengan un
servicio digno” y “trabajar muy fuerte en la prevención, que es el cambio más
radical que podremos hacer para mejorar la salud de los argentinos”. En este
sentido, Rubinstein aseguró que “nuestro foco va a ser la malnutrición y la
obesidad infantil”. Otro de los objetivos de la nueva gestión “es terminar con
la inequidad. Todos deben tener las mismas posibilidades de curarse y
mantenerse sanos, no importa en qué parte del país vivan ni qué tipo de
cobertura de salud posean”, destacó el ministro. “Es un gran desafío pero
trabajando juntos sé que podemos lograrlo”, concluyó.
Más allá de sus palabras, la tarea del nuevo funcionario no
será sencilla. Desde que asumió el macrismo la estructura de la cartera
sanitaria vivió un fuerte achicamiento, producto de decisiones políticas y de
falta de recursos. En un principio, muchas secretarías pasaron a ser
direcciones o simplemente oficinas, desarmando el trabajo de años, como el que
se realizaba en el área de vacunas. En otros, ante la falta de recursos, las
tareas quedaron prácticamente paralizadas, como sucedió en 2016 con la agencia
de promoción de la producción pública de medicamentos.
“Tendrá que lograr recursos para sacar a varias áreas de la
parálisis”, confirmó una fuente muy calificada de la
cartera sanitaria. La principal preocupación son los millones de pesos que
demandará la implementación de la CUS, y que esta fuente confirmó no están
presupuestados en el proyecto que está en discusión en el Congreso. Parte de
esos fondos se pensaba que iban a salir de las obras sociales sindicales, que
aportaron 8 mil millones de pesos para su puesta en marcha. Pero no serían de
ahí que saldrían. en primer lugar, el gobierno quiere tener en funcionamiento
la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías en Salud (ANETES), que según
supo este medio será la encargada de crear la lista de prestaciones finales que
ofrecerá la CUS. Para eso, se trabaja en conjunto con la Superintendencia de
Servicios de Salud, que tiene nuevas autoridades, que reportan directamente a
la Casa Rosada. El flamante titular es Sandro Taricco, y esta semana se sumó
Sebastián Neuspiller, quien dejó el IOMA para ir a la función nacional, a
expreso pedido del presidente.
Si los recursos que necesita Rubinstein no saldrán de la
SSS, una posibilidad es que lleguen de otros ministerios. Las fuentes consultadas
hablan de pasar la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales
(DADSE) del Ministerio de Desarrollo Social a la órbita de Salud, lo que le
llevará una importante caja presupuestaria al ministro. Esta dirección da
atención de más de 500 personas por día, que no tienen obra social, a quienes
les subsidian la medicación y los elementos biomédicos.
En cuanto a los medicamentos, el nuevo ministro fue el
encargado de idear la estrategia que reemplazó el Plan Remediar por el
CUS-Medicamentos, y que introdujo a la Agencia Nacional de Laboratorios
Públicos (ANLAP) y sus laboratorios para para que distribuyan fármacos a través
de la nueva estructura. "Es fundamental la provisión de la producción
pública en todos los programas del Ministerio, en especial el de la Cobertura
Universal de Salud (CUS–Medicamentos, coordinado por Leandro de la Mota) aunque
consideramos estratégica y fundamental la ampliación a otros programas como
política de Estado a largo plazo, lo cual convierte a los laboratorios en actores
cada vez más importantes en la cadena de valor", definió Rubinstein en ese
momento. El objetivo es aumentar la participación de la producción pública de
medicamentos en los botiquines de los programas de provisión con que cuenta la
cartera sanitaria.
Fuente: Mirada Profesional Farmacéutica - Ver más sobre Salud Pública