Un mini corazón artificial, del tamaño de una pila AA
-apenas cinco centímetros de largo por 1,5 de diámetro- salvó la vida de una
niña de tres años, que sufría miocardiopatía dilatativa y fue operada por
cirujanos del Hospital Pediátrico Niño Jesús, en Roma, Italia.
El minicorazón, llamado Infant Jarvik 2015, está próximo a
la experimentación clínica en EEUU, pero el nosocomio obtuvo un permiso
extraordinario para su utilización por uso compasivo previo consenso del Food
and Drug Administration estadounidense, el ministerio de Salud y el comité de
Etica de la institución.
Se trata de la segunda intervención en el mundo de implante
de minicorazón después de otra realizada en 2012, siempre en el hospital de la
Santa Sede.
El dispositivo fue desarrollado con fondos del National
Institute of Health en el seno del programa estadounidense PumpKIN (Pumps for
Kids, Infants, and Neonates).
El objetivo del programa es poner a punto el primer
dispositivo miniaturizado de asistencia ventricular intracorpóreo para los
niños más pequeños -menos de 25-30 kilos de peso- entre aquellos que esperan un trasplante por
anomalías cardíacas congénitas o insuficiencias cardíacas severas. Para ellos
no resultan apropiados los dispositivos existentes.
Para la niña el minicorazón representaba la última
oportunidad después del fracaso del implante de un Berlin Heart, un corazón
artificial paracorpóreo que necesita el auxilio de una consola externa
conectada con cánulas al tórax del paciente.
El minicorazón podría ser ahora un giro decisivo: "Si
las hipótesis de menor mortalidad y morbilidad se confirman en los tests
clínicos que comenzarán en 2018 en Estados Unidos, se trata de una auténtica
revolución en el mundo de la asistencia mecánica pediátrica", afirmó
Antonio Amodeo, responsable de transplantas de corazón artificial en el Niño
Jesús, que realizó la intervención.
En efecto, el "corazón Berlin -explicó Amodeo- es el
único en los últimos 20 años apto para ser implantado en niños tan pequeños,
pero se trata de un corazón paracorporal que implica que del tórax salgan
varias cánulas conectadas a una consola. Por lo tanto el pequeño paciente está
obligado a permanecer en cama en el hospital en espera de que llegue un corazón
idóneo para el transplante".
El nuevo dispositivo, en cambio, "es el primer corazón
totalmente implantable para niños de uno a 8 años, con la salida de un único
pequeño tubo del abdomen conectado a una batería fácilmente portátil en un
cinturón".
"La enorme ventaja -agregó el cirujano- es que los
pequeños pacientes, en espera del transplante,
pueden volver a sus casas y realizar una vida casi normal".
Ahora -concluyó Amodeo- "esperamos que la
experimentación clínica en Estados Unidos pueda demostrar también una menor
tasa de mortalidad, que con el Berlin Heart llega hoy hasta el 25-30 por
ciento”.
Fuente: DocSalud - Ver más sobre Innovaciones en Salud