Los médicos la han recetado por años como panacea pero
nuevas pautas la desaconsejan para individuos con buena salud.
Durante años, se ha recetado una baja dosis de aspirina como
panacea para prevenir los ataques cardíacos, los accidentes cerebrovasculares y
otras enfermedades cardiovasculares. Pero nuevas pautas indican que la aspirina
no debería recetarse a la mayoría de los adultos con buena salud cardiovascular
y que el riesgo de hemorragias internas a menudo supera a los beneficios.
El Colegio de Cardiología de los Estados Unidos y la
Asociación Estadounidense del Corazón dio a conocer nuevas directrices esta
semana. Llegan tras estudios publicados el año pasado que dicen que una dosis
diaria baja de aspirina -100 miligramos o menos- no ayudó a los adultos mayores
que no sufren enfermedades cardiovasculares.
Esos resultados, publicados en tres artículos de The New
England Journal of Medicine, sorprendieron a los médicos y los pacientes que
durante años creyeron que la aspirina prevendría toda una serie de dolencias
relacionadas con el corazón.
Los autores de las nuevas pautas sostienen que la aspirina
en dosis bajas no debe administrarse como medida preventiva a los adultos de 70
años o más o cualquier adulto que tenga aumentado el riesgo de hemorragia.
“Los lineamientos son para las personas sin signos clínicos
de enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular”, dijo el lunes en una
entrevista uno de los autores, la Dra. Erin Michos, directora adjunta de
cardiología preventiva de la Escuela de Medicina de Johns Hopkins.
Las directrices recomiendan en cambio varios cambios de
conducta para garantizar la salud del corazón. Estos incluyen mantener un peso
saludable, no fumar, hacer actividad física moderada durante por lo menos 150
minutos por semana y seguir una dieta que comprenda vegetales, frutas, frutos
secos, granos enteros y pescado.
Sin embargo, destacó que las personas que han tenido ataques
cardíacos o tienen stents deben seguir con la medicación. “Deben seguir tomando
aspirina”, agregó.
Los pacientes deben consultar con el médico clínico o el
cardiólogo antes de comenzar a tomar aspirina o de dejar de tomarla.
Michos dijo haberles recomendado a sus pacientes sin
enfermedad cardiovascular que dejaran de tomar aspirina. “Son receptivos a
ello”, agregó.
Las directrices recomiendan en cambio varios cambios de
conducta para garantizar la salud del corazón. Estos incluyen:
- Mantener un peso saludable,
- No fumar,
- Hacer actividad física moderada durante por lo menos 150 minutos por semana
- Seguir una dieta que comprenda vegetales, frutas, frutos secos, granos enteros y pescado.
El año pasado, un estudio publicado en The New England
Journal of Medicine no halló beneficios en tomar aspirina en el caso de los
pacientes de bajo riesgo. Otro reveló que los diabéticos con enfermedad
cardiovascular podrían beneficiarse con una baja dosis de aspirina pero que
había riesgos de un importante sangrado. El tercer estudio indicó que los
adultos con alto peso necesitarían dosis más grandes, lo que sugiere que la
cantidad que toma una persona es importante.
Estas conclusiones son válidas para las personas sin un
historial de demencia senil, discapacidad física, ataques cardíacos o
accidentes cerebrovasculares.
Fuente: Diario Clarín - Ver más sobre Medicamentos