En 1987, la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Sexuales
y Reproductivos reunida en Costa Rica, decidió proclamar el 28 de mayo el “Día
Internacional de Acción por la Salud de la Mujer” como un recordatorio para
abordar las múltiples causas de enfermedad y muerte que afectan a las mujeres,
y trabajar en favor de su atención, prevención y tratamiento.

En Argentina, según las estimaciones de incidencia del
Observatorio Global de Cáncer de la OMS, el de mama fue el de mayor magnitud en
2018. Con un volumen de más de 21.000 casos al año, representando el 17% de
todos los tumores malignos y casi un tercio de los cánceres femeninos.
Las causas de este incremento se deben principalmente al
aumento demográfico, el envejecimiento de la población, al crecimiento de
factores ambientales nocivos y de riesgo como obesidad, falta de ejercicio y alimentación
desequilibrada, y la implementación de programas de detección precoz que
aumentan los diagnósticos, reduciendo el índice de mortalidad.
Según la especialista, en los últimos veinte años se ha
detectado un aumento progresivo del diagnóstico de cáncer de mama a nivel mundial,
tanto en países desarrollados como subdesarrollados. Hoy se considera que 1 de
cada 8 mujeres que hayan alcanzado los 80 años de edad habrá desarrollado un
cáncer de mama en algún momento de su vida.
“Afortunadamente, la mortalidad por cáncer disminuyó
drásticamente en los últimos años gracias a la implementación de programas de
cribado y detección precoz, unidos a la primera vacuna efectiva contra el
cáncer (del virus papiloma humano), y a los tratamientos de última generación.
Todo esto ha contribuido a que la mujer con cáncer tenga una mayor calidad de
vida e incluso pueda curarse”, explica Candas.
Por otro lado, la doctora Dolores Mansilla, cirujana general
del Instituto de Oncología «Angel H. Roffo» y miembro de la Sociedad Argentina
de Mastología, señala que “Argentina se ha convertido en uno de los países de latinoamérica
con mayor tasa de mortalidad prematura por enfermedad cardiovascular (infartos,
ACV o insuficiencia cardíaca) en la población femenina. Esto se debe a que
muchas veces, si bien manifiestan dolencias, toleran más el dolor que los
varones y suelen demorar la consulta médica al sentir los primeros síntomas.
Esto da como resultado una tasa mayor de mortalidad por infarto de miocardio en
el sexo femenino”.
Panorama actual de la salud de la mujer argentina
Si bien en los últimos años en nuestro país se vienen realizando
distintas acciones en favor del derecho a la salud de las mujeres (ley de Salud
sexual y reproductiva, ley de protección integral a las mujeres) la Dra. Mansilla
destaca que aún resta mucho por hacer y señala que “un estudio realizado por el
Ministerio de Salud de la Nación reveló que las mujeres argentinas se preocupan
más por la salud de su familia que por su propio cuidado. A pesar de las
diferencias de edad y lugares de residencia, en todas partes surgió la figura
de la mujer como sostén para llevar adelante el hogar, quedando con un rol
activo y solitario en cuestiones que hacen a los procesos de salud-enfermedad;
cumpliendo además un papel clave a nivel comunitario, ya que son las que
participan de charlas y talleres y, de ser necesario, acompañan al centro de salud
a vecinos o miembros de familia”.
Debido a las diferencias biológicas y sociales, el hecho de
pertenecer a uno u otro sexo tiene gran impacto en la salud. Argentina cuenta
con un mapa heterogéneo a lo largo y ancho del país que muestra realidades diversas,
siendo las regiones del NEA y NOA las que presentan mayor situación de vulnerabilidad.
la pobreza es un importante obstáculo a la obtención de buena salud en ambos
sexos, pero tiende a constituir una carga más pesada para mujeres y niñas.
En este sentido, la Dra. Candas comenta que “si bien las
tasas de mortalidad materna e infantil han disminuido, aún existe gran
disparidad entre las distintas provincias de nuestro país. Si analizamos el
perfil epidemiológico actual en la Argentina, observamos un crecimiento de las
enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares y el cáncer. Sin
embargo, en las poblaciones más vulnerables, las infecciones comunes y los problemas
reproductivos continúan teniendo un gran impacto”.
Según la doctora Mansilla “el sistema de salud de nuestro
país es quizás uno de los más fragmentados y segmentados de la región. la
autonomía en la administración de los servicios de salud de cada provincia hace
el escenario de manejo y prevención muy complejo y heterogéneo. Sin embargo, el
Ministerio de Salud ha trabajado fuertemente desde hace ya varios años en tener
un cuadro de situación de la salud argentina y poder trabajar en cuanto a ella.
Hay diversos programas que apuntan tanto a la educación de la población con
campañas nacionales como al fortalecimiento de los diversos equipos de salud,
con especial énfasis en la atención primarla como primera línea de atención y
prevención”.
Esquema de controles preventivos para la mujer
En niñas
pequeñas, además de la consulta al pediatra y el cumplimiento de los controles
escolares obligatorios, es indispensable estimular la actividad física, la
buena alimentación y los hábitos saludables.
En la preadolescencia deben recibir información sobre el
cuidado y respeto por su cuerpo y el de los demás, y sobre la prevención de
enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. Desde 2011, en la
Argentina, a partir de los 11 años de edad en las niñas, se incluyó en el calendario
la aplicación de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), para
prevenir el cáncer de cuello de útero.
A partir de la adolescencia se recomienda un primer control
de sangre y orina completo para tener un panorama general de la salud.
Desde el comienzo de su vida sexual, lo recomendable en la
mujer es realizar un examen ginecológico en forma anual que suele incluir un
Papanicolaou para detectar tempranamente las alteraciones del cuello del útero,
una ecografía transvaginal para observar los órganos genitales y detectar alteraciones,
inflamación, u otras patologías, y una ecografía mamarla para detectar posibles
anomalías.
En mujeres sin historia familiar, el primer control de glucemia
debe realizarse a los 25 años y el de colesterol a los 30 años.
El examen dermatológico debe hacerse entre los 30-35 años o
ante cualquier cambio en lunares o manchas de la piel.
En cuanto al cáncer de mama (en mujeres asintomáticas y sin
antecedentes familiares de la enfermedad), a los 35 años la Sociedad Argentina
de Mastología recomiendan una primera visita al mastólogo, quién hará un examen
físico y pedirá una mamografía de base. luego, a partir de los 40 años una
mamografía anual (también puede complementarse con una ecografía mamarla según las
características de la misma).
En el caso de aquellas que sí presentan antecedentes, se
aconseja comenzar con los controles mamarios diez años antes que la edad en la
cual se detectó la enfermedad al familiar.
En la menopausia, cuando se pierde la protección natural que
brindan los estrógenos, podrían incorporarse estudios relacionados a la salud
cardiovascular y ósea (densitometría ósea), según los antecedentes y riesgos de
cada mujer y ajustar la dieta para prevenir la osteoporosis.
A partir de los 50 años deben hacerse controles para
detectar precozmente el cáncer de colon, como sangre oculta en materia fecal o
videocolonoscopía.
La doctora Candas remarca que “es importante que toda mujer
tenga su médico de cabecera y se realice al menos un chequeo general al año
(que incluya un examen físico, cardiológico y un estudio de laboratorio de
sangre y orina). El médico clínico adecuará los estudios según la edad y
antecedentes tanto familiares como personales. Estos son los chequeos
recomendados por las especialistas consultadas”.
Hábitos fundamentales para la prevención
“Si bien existen factores
de riesgo que NO son modificables cómo el género, la edad y los antecedentes
familiares, existen otros factores que sí pueden controlarse mediante la
adopción de un estilo de vida saludable, y de esta manera, prevenir el riesgo
de padecer una enfermedad cardíaca, un accidente cerebrovascular y/o cáncer”,
explica la doctora Candas quien enumera sus siete consejos de prevención:
- No fumar y evitar la exposición al humo de segunda mano.
- Adoptar una dieta saludable: rica en vegetales, frutas, cereales integrales, alimentos con mucha fibra y fuentes magras de proteínas, como el pescado. limitar el consumo de grasas saturadas, azúcares y sodio.
- limitar el consumo de alcohol: hacerlo sólo en forma moderada, para las mujeres equivale a una copa por día. El riesgo de sufrir diferentes tipos de cáncer como el cáncer de mama y de hígado parece aumentar con la cantidad de alcohol que se consume y el período durante el cual se ha consumido con regularidad).
- Mantener un peso saludable.
- Estar en movimiento: el ejercicio puede ayudar a controlar el peso y a reducir el riesgo de tener enfermedades cardíacas y accidentes cerebro-vasculares así como a disminuir el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer. Hay una actividad placentera para cada mujer, sólo se trata de animarse a buscarla y encontrarla.
- Controlar el estrés, ya que afecta el estilo de vida y el sistema inmunitario.
- Consultar sobre los esquemas de vacunación según la edad y antecedentes personales (vacuna antigripal, neumonía, HPV y Hepatitis B).
Enfermedades más frecuentes en la mujer
Anemia: la mala alimentación, junto a la menstruación hacen
que las mujeres sean más propensas a sufrirla.
Cáncer de mama: es el cáncer más frecuente en la mujer. Sin
embargo, gracias a la detección precoz y a los avances en el tratamiento es uno
de los tumores con mayor tasa de supervivencia.
Diabetes e hipotiroidismo.
Migraña: más frecuente en las mujeres en relación 3 a 1, relacionada
muchas veces a factores hormonales.
Celiaquía: enfermedad autoinmune que se presenta en personas
predispuestas genéticamente, se debe a la intolerancia al trigo, avena, cebada
y centeno. Es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres.
Osteoporosis: es la pérdida de calcio en los huesos. En la
mujer se acentúa con la llegada de la menopausia, por la reducción de los niveles
de estrógeno.
Hemorroides: Si bien afectan por igual a ambos sexos en las
mujeres son muy comunes durante el embarazo y después del parto.
Várices: Dilataciones venosas producidas por alteración de las
válvulas. Suele estar asociado a un factor hereditario.
Enfermedades del aparato locomotor: la artritis reumatoide y
la fibromialgia son las más frecuentes.
Trastornos psicológicos: la depresión, los trastornos de
ansiedad y las fobias son más frecuentes en las mujeres que en los hombres. El
insomnio también es más común en la mujer a veces formando parte de patologías
descriptas o secundarlas a cambios hormonales de la menopausia.
Fuente: El Diario de Madryn - Ver más sobre Salud Femenina