Autoridades de Salud confirmaron su preocupación porque en
América Latina ya se registraron 2 millones de contagios en siete meses.
Expertos insisten en descacharrar.
Clarín se puso en contacto con referentes de las carteras de
Salud de Nación, de la provincia y ciudad de Buenos Aires. La visión es
unánime: aunque nadie se arriesga a pronosticar un "brote", tampoco
lo descartan. Dicen que, lejos de quedar al margen, Argentina traducirá –a su
modo, según cuán efectivo sea el trabajo preventivo- lo que pase a nivel
regional.
Así lo expresó Patricia Angeleri, directora nacional de
Epidemiología en la Secretaría de Salud: “Lo que estamos viendo desde la
perspectiva epidemiológica en la región es una situación muy compleja. No sólo
de sarampión sino también de las enfermedades transmitidas por vectores (en el
caso del dengue, el mosquito aedes aegypti)”.
Pensando en un destino de vacaciones "amable",
algunas cifras no alientan mucho. “Por ejemplo, en Brasil el tema está
complejo. Hay tasas muy altas, con una variación interanual de dengue, entre la
primera mitad de 2018 y la primera de 2019, de más del 1.000%. En el sur de
Brasil llegó al 1.700%”, informó Angeleri.
¿Podría repetirse, acá, un brote epidémico como el de 2016?
Angeleri evitó las especulaciones: “Es muy difícil estimar. Los modelos de
estimación arrojan distintos resultados y hay ciudades en las que obviamente se
ve mayor riesgo... coinciden con las provincias del noroeste y noreste. Pero
hay que mirar los países limítrofes, porque la gente que viaja puede hacer que
el ciclo se perpetúe acá”.
En este punto conviene aclarar que Argentina no es un país
con dengue “endémico”, o sea propiamente local, sino “epidémico”. Lo que
preocupa es que, si bien hasta ahora prevaleció el serotipo 1 y en menor medida
el 4 (nota mental: el 2 es el más severo), esa situación podría cambiar, dada
la caudalosa llegada de viajeros desde distintos puntos de América latina, por
un lado, y el hecho de que en la región circulen los cuatro serotipos del
virus, por el otro. Es fácil: un mosquito sano pica a una persona infectada, el
mosquito se infecta, luego pica a otras personas... y así.
Siguiendo con las malas, la Fundación Mundo Sano difundió un
informe con un apartado elocuente: “Preparación frente a una posible escenario
epidémico en Argentina – temporada 2019-2020”. Advierten que “es imprescindible
comenzar a planificar las acciones de prevención”, e informan que hasta junio
se contabilizaron casi 3.000 casos de dengue (confirmados y probables), de los
que el 90% se concentraron en cuatro provincias: Salta (con 908 casos), Jujuy
(con 760), Misiones (505) y Santa Fe (497).
Hablando de Misiones, el escenario pesimista ya fue
advertido hace un par de semanas por el ministro de Salud local, Walter
Villalba, cuando evaluó que este año podría haber un importante rebrote de
dengue. Esa provincia transita un camino difícil: entre fines de 2015 y el
invierno de 2016, reportó más de 12.300 casos del serotipo 1. Si bien en los
años siguientes el número de afectados bajó, este año entró desde Paraguay el
virus de tipo 4.
La coexistencia de serotipos agrava todo el asunto porque
quienes se enfermaron con una "cepa", lograron remontarla y luego se
infectaron con otro serotipo, corren riesgo de desarrollar las complicaciones
del llamado "dengue hemorrágico".
Diciembre en llamas
Desde el Ministerio de Salud porteño detallaron, en una
comunicación oficial elaborada para este medio, que “si bien en 2019 sólo se
registraron 47 casos positivos de dengue y dos de chikungunya, la situación en
América latina muestra un avance de estas enfermedades (...) lo que hace
suponer que nuestro país no estaría exento, especialmente la ciudad de Buenos
Aires, debido al caudal de personas que viajan desde otras provincias y otros
países de la región”.
¿Y la provincia de Buenos Aires? “Si llegara a ocurrir,
estamos absolutamente listos para enfrentar un potencial brote como el de 2016,
cuando tuvimos notificados 6.000 casos positivos”, aseguró Iván Insúa, director
de Epidemiología del Ministerio de Salud bonaerense. Insúa repasó que “desde
diciembre se contabilizaron 60 casos positivos sobre 700 alertas, o sea, menos
del 10% era dengue. De esos, 58 fueron en marzo, en los partidos de Ituzaingó y
San Martín. Y hay dos más recientes”.
Seguro y enfático, el funcionario se refirió al gran asunto
que preocupa a todos: la desafortunada superposición de fechas, hacia fin de
año, entre el casi seguro cambio de signo político en el Gobierno y el que
quizás sea el inicio del problema "dengue 2020".
"Si cambia el gobierno, ya está todo listo, y mucho
mejor que lo que recibimos nosotros en 2016. Los 14 municipios que concentran
el 90% de los casos de dengue hoy tienen todos los insumos. Maquinarias para
fumigar, los insumos como larvicidas, repelentes de producción propia,
todo", afirmó.
Orduna, desde los pasillos del Muñiz, se mostró menos
optimista: "Me preocupa porque fácilmente pueden ocurrir desinteligencias
entre quienes salen y quienes entran. Sería interesante que (el secretario de
Salud, Adolfo) Rubinstein se juntara lo antes posible con los potenciales
referentes de Salud, y ver qué vamos a hacer".
Es que, continuó el infectólogo, "diciembre puede ser
muy complicado... un potencial inicio del dengue y funcionarios nuevos entrando
al Gobierno, con cargos políticos que hoy en este país no se concursan, hasta
niveles mucho más inferiores de lo que cualquiera pensaría".
Del dicho al hecho
“¿Usted vio campañas?”, criticó Orduna. Y amplió: “Si
hubiera una epidemia, habrá que ver cómo se van a jerarquizar los recursos
humanos ofreciendo las condiciones lógicas para un trabajador de la Salud
frente a un brote. No es lo mismo unos casos aislados que una epidemia, que
implica generar partidas presupuestarias extra. Quiero creer que esto está
contemplado”.
Pero, desde Nación, Angeleri explicó que “tanto a nivel
nacional como en el mundo, es muy difícil que los gobiernos asignen una partida
anticipada para contener un posible brote. Sería un recurso inmovilizado ‘por
las dudas que venga’. No obstante, estamos trabajando en agilizar esos
mecanismos a nivel presupuestario, por si tenemos un brote”.
Mientras Angeleri enfatizó la importancia de la "acción
individual" para prevenir el dengue, desde la ciudad de Buenos Aires
subrayaron que en los últimos cuatro años concretaron más de 5.000 actividades
relacionadas a este problema, como capacitaciones, descacharrado, estudios de
foco y relevamiento ambiental.
Sin embargo, las cifras del aumento de la pobreza parecen
remar en contra de cualquier intento en esta materia. Así lo evaluó Orduna:
"Es evidente... ¿cómo le exigís descacharrar a quien está buscando qué
comer, al menos una vez al día? La preocupación es otra".
Dengue: los signos a tener en cuenta
No hace falta esperar más calor para decidirse: ir al patio
o al balcón y descacharrar todo recipiente o rincón donde se pueda estar
juntando agua, el ámbito ideal para el crecimiento de huevos del Aedes aegypti.
Esto incluye desde grandes tachos hasta un simple platito bajo una maceta.
Además, autogestionarse repelente, aunque conviene consultar al pediatra antes
de aplicárselo a bebés y chicos.
Uno de los consejos centrales ante la aparición de síntomas
es no automedicarse ya que, por ejemplo, fármacos como la aspirina y el
ibuprofeno están contraindicados para ciertas enfermedades infectocontagiosas
como el dengue.
Los síntomas más comunes de esta patología son fiebre alta
(40°C) y dolor de cabeza intenso, también detrás de los ojos, en las
articulaciones y en los músculos. El dolor de abdomen intenso, los vómitos
persistentes (con o sin sangre), la respiración acelerada y la presencia de
hemorragias en las mucosas son también signos de alarma, que requieren atención
médica urgente.
Fuente: Clarín