En el Día Mundial de Prevención del Suicidio, distintas instituciones
buscan concientizar sobre la prevención y el tratamiento de los cuadros de
depresión, a fin de acompañar al individuo a buscar ayuda profesional para
evitar que el cuadro avance y pueda complicarse.
La pandemia por el nuevo coronavirus y la enfermedad
COVID-19 que genera, ha sumido a muchas personas en una depresión prolongada,
no solamente por la imposibilidad de luchar abiertamente contra el virus por
falta de herramientas como tratamientos efectivos o una vacuna que los
prevenga, sino por el padecimiento de una extensa cuarentena que acarrea muchos
impedimentos y que no parece tener un fin cercano.
En este contexto y con la mira puesta en la prevención y el
tratamiento de los cuadros de depresión, distintos profesionales de la salud
hicieron un llamado a la población a reconocer a tiempo estas condiciones y
acompañar al individuo a buscar ayuda profesional para evitar que el cuadro
avance y pueda complicarse.
La iniciativa tomada por la Fundación INECO forma parte de
una campaña de concientización que está llevando a cabo la fundación con el
apoyo de la División Upjohn del laboratorio Pfizer, en el marco del Mes de
Prevención del Suicidio, que se estableció en septiembre y más específicamente
por el Día Mundial de Prevención del Suicidio, instaurado el 10 de septiembre
por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Bajo el nombre de ‘Buscá el Sol, Depresión sin estigma’, la
movida, que también tiene lugar en otros países de la región, se suma al
movimiento mundial ‘Septiembre Amarillo’ con el objetivo de dar más visibilidad
a los trastornos mentales y a la prevención del suicidio. Parte de la imagen de
girasoles amarillos, tomados de los 3 cuadros ‘Los Girasoles’ de Vincent Van
Gogh, en referencia a la enfermedad mental del pintor y como símbolo también de
una flor que, de joven, gira hacia el sol cada mañana incluso en los días
nublados, siempre buscando la luz que le da vida.
Es importante reconocer a tiempo la depresión y acompañar al
individuo a buscar ayuda profesional para evitar que el cuadro avance y pueda
complicarse.
Con el hashtag #DepresionSinEstigma, se busca en redes
sociales promover una mayor concientización durante todo este mes y se invita a
la población a tomar a la depresión como una enfermedad que puede y debe ser
diagnosticada y a tratar de evitar que trastornos mentales de este tipo
evolucionen a casos extremos como el suicidio.
“Si bien acciones de este tipo son siempre oportunas, la
actual situación de cuarentena instaurada para evitar la propagación del
coronavirus SARS-Cov-2 y la enfermedad que produce, el COVID-19, ha puesto en
primer plano los trastornos emocionales como la depresión, propiciada por el
distanciamiento y las situaciones de soledad. Si bien es un escenario que nos
atañe a todos, son los jóvenes, por su gran necesidad de contactos sociales,
los más afectados, especialmente un grupo que representa entre el 8 y el 15 por
ciento que son más vulnerables y que requieren de una mayor atención por parte
de la familia, las organizaciones y la comunidad en general”, refirió la
doctora Teresa Torralva, presidenta de la Fundación INECO.
Algunos síntomas a los que se debe estar alerta –explicó la
especialista- son ánimo decaído, tristeza, desesperanza, cambios en la
alimentación (generalmente inapetencia), alteraciones del sueño, dificultades
para concentrarse, falta de energía, y pensamientos negativos recurrentes,
entre otros. Destacando además que lo importante es analizar la intensidad y la
duración de los mismos, ya que a mayor intensidad y por más tiempo, es superior
el impacto en la vida diaria, con afectación en el rendimiento académico,
laboral y de relaciones familiares y sociales del joven. “Es importante
considerar que algunos jóvenes pueden requerir de un tratamiento psicológico
del tipo cognitivo/conductual o incluso del tratamiento médico para la
depresión”, afirmó.
“Es importante diferenciar situaciones en las que una
persona puede estar ansiosa o deprimida, por problemas en su trabajo, estudio o
familia, entre otros, y la depresión como enfermedad, que es una condición
sumamente invalidante con pérdidas no solo de productividad en el sentido estrictamente
laboral, sino con una merma considerable en el cumplimiento de las actividades
sociales del individuo a causa de su condición”, explicó el doctor Marcelo
Cetkovich, Jefe de Psiquiatría de INECO.
“Deprimirse es parte de las condiciones de la vida. Un
porcentaje expresa una respuesta normal y esperable, pero otro porcentaje
muestra componentes biológicos y psicológicos, con formas de reacción
patológicas. Estos últimos merecen toda nuestra atención y debemos estar
alertas para acompañarlos y transitar un proceso que les permita entender que
necesitan contención médica o psicológica”, completó el especialista.
Un estudio epidemiológico en Salud Mental llevado a cabo en
Argentina por los doctores Juan Carlos Stagnaro, Alfredo Cía y otros en 2018
sobre 3.927 personas mayores de 18 años de Buenos Aires, Córdoba, Rosario,
Mendoza, Tucumán, Salta, Corrientes, Resistencia y Neuquén reveló una
prevalencia de trastornos mentales del 29,1%, que, proyectada a los 75 años de
edad, ascendía al 37,1%. “Esto significa que al menos 1 de cada 4 argentinos va
a padecer un trastorno mental en algún momento de su vida”, consignó el doctor
Cetkovich.
El trabajo observó la presencia de ‘trastorno depresivo
mayor’ (8,7%), ‘trastorno por abuso de alcohol’ (8,1%) y de ‘fobia específica’
(6,8%). En total, los trastornos de ansiedad fueron el grupo de mayor
prevalencia (16,4%), seguidos por los trastornos del estado de ánimo (12,3%),
los trastornos por sustancias (10,4%), y los trastornos del control de impulsos
(2,5%). Según la OMS, los trastornos mentales (especialmente la depresión y los
trastornos por consumo de alcohol) son un importante factor de riesgo de
suicidio en Europa y América del Norte, y reconoce al suicidio como ‘un problema
complejo, en el que intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos,
culturales y ambientales’.
Si bien tradicionalmente las mayores tasas de suicidio se
han registrado entre los varones de edad avanzada, en los últimos años ha
crecido la incidencia de suicidio en personas jóvenes. En la Argentina, según
cifras del Informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación
correspondientes al año 2018, murieron 3.322 argentinos por suicidio (9 por
día) y el 50% correspondió a jóvenes de entre 10 y 34 años.
De acuerdo con las estadísticas de la propia OMS, el
suicidio es una de las tres primeras causas de defunción entre las personas de
15 a 44 años en algunos países y la segunda causa en el grupo de 10 a 24 años;
estas cifras no incluyen las tentativas, que son hasta 20 veces más frecuentes
que los casos de suicidio consumado. Según los registros de dicha institución,
cada año en el mundo se suicidan casi un millón de personas, lo que supone una
tasa de mortalidad global de 16 por 100.000, o una muerte cada 40 segundos.
Como intervenciones eficaces para prevenir el suicidio,
desde la OMS recomiendan la restricción del acceso a métodos comunes, como
armas de fuego y sustancias tóxicas como plaguicidas, y -por supuesto- adoptar
enfoques multisectoriales con muchos niveles de intervención y actividades. A
tal efecto, incluyen la prevención y el tratamiento adecuados de la depresión y
del abuso de alcohol y de sustancias adictivas, al igual que el contacto de
seguimiento con quienes han intentado suicidarse.
Para Cetkovich, “el suicidio es una de las principales
causas de muerte evitables en la población joven: en el 95% de los casos se
trata de trastornos mentales prevenibles y tratables, fundamentalmente
originados en la depresión. Ante la sospecha de un cuadro de depresión que se
manifiesta cuando la persona no está bien, ante todo, los allegados deben
tratar de no juzgar ni interpretar, sino promover espacios de diálogo sin miedo
a hablar del tema, acompañar al individuo, que no se sienta solo, y consensuar
con él la importancia de buscar ayuda profesional”.
“Afortunadamente, hoy se cuenta con medicamentos seguros y
eficaces cuya función no es tapar los síntomas, sino que ayudan al paciente a
recuperarse, siempre bajo la prescripción y seguimiento a cargo del
especialista”, insistió Cetkovich.
Desde la Fundación INECO, aprovechando el Mes Mundial de
Prevención del Suicidio, insisten en crear conciencia sobre que el suicidio se
puede prevenir, consignando la importancia de sospechar el cuadro y de llevar
adelante las medidas necesarias para proveer al paciente del tratamiento
correspondiente. Entre otras recomendaciones, los especialistas ponen énfasis
en que hablar del suicidio no inducirá a una persona a quitarse la vida,
entender que el suicidio no es una elección ni una expresión de libre albedrío,
estar atentos a trastornos mentales -como la depresión- que pueden funcionar
como desencadenantes de la conducta, no juzgar a la persona y no subestimar los
avisos que suele dar, mucho menos aún en los casos de tentativas de suicidio.
“Generalmente, lograr que el individuo acepte buscar ayuda
forma parte de un proceso, en el que se lo debe acompañar, no imponer, que se
dé cuenta solo, que finalmente asuma que lo hace por su propia decisión o al
menos que es el resultante de una decisión consensuada”, concluyó Torralva.
En Argentina, según datos de la Dirección de Estadísticas
Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, en el año 2017 la mortalidad por
causas externas explica 6 de cada 10 muertes en la población adolescente. El
suicidio es la segunda causa de defunción en el grupo de 10 a 19 años, luego de
las lesiones de tránsito.
Con el objetivo de proteger la salud de la conversación,
Twitter amplió sus recursos para seguir colaborando con las organizaciones de
prevención del suicidio en todo el mundo.
“Mucha gente usa Twitter para expresar puntos de vista
únicos y hablar abiertamente sobre sus preocupaciones. Mientras lidiamos con el
peso y la realidad de una crisis de salud pública sin precedentes, es nuestro
trabajo asegurarnos de que Twitter siga siendo un espacio seguro para cualquier
persona interesada en buscar consejos y recursos de salud mental o en compartir
sus preocupaciones individuales de salud mental”, explicaron desde la red
social, que bajo el hashtag #HablemosDeSuicidio, busca amplificar los recursos
para la prevención del suicidio en Twitter y proteger la salud de la
conversación pública.
Junto con la Asociación Internacional para la Prevención del
Suicidio (IASP, por sus siglas en inglés), por tercer año, lanzaron un emoji
personalizado en forma de un listón naranja, símbolo internacional del Día
Mundial para la Prevención del Suicidio. El emoji aparecerá cuando la gente
twittee con los hashtags #DíaMundialPrevenciónSuicidio, #PrevenciónSuicidio,
#HablemosDeSuicidio hasta el 25 de septiembre y está activado en 23 idiomas.
Fuente: Diario Infobae - Ver más sobre Salud Mental
